A la hora de comprarlos
- Deben tener un centímetro mayor que el pie del niño para que no les aprieten ni ocasionen dolor.
- La forma del zapato debe ser rectangular y flexible para que permita el movimiento del pie.
- No debe tener tacón o este debe ser mínimo.
- Deben estar confeccionados con materiales transpirables para evitar la sudoración excesiva y las infecciones.
Se recomienda esperar hasta los dos años para descartar alguna enfermedad y comprobar si persiste o empeora la desviación en las piernas de los niños.
Los zapatos ortopédicos son aquellos prescritos por especialistas cuando se presenta alguna deformación o deficiencia en uno o ambos pies, ya sea de tipo óseo, muscular, neurológico, o articular, siempre y cuando estas deficiencias no se puedan corregir por sí solas a través del crecimiento normal del niño. Sin embargo, el uso del calzado ortopédico se ha reducido con el tiempo, ya que no se ha comprobado por completo su eficacia. Además, son rígidos y pesados.
Actualmente solo se prescriben por problemas neurológicos, de crecimiento o descompensación y en casos de genu valgo severo o pie plano doloroso antes de los cinco años de edad.
El fisioterapeuta evaluará la marcha del niño, la posición de sus piernas y tomará medidas. De esta manera, prescribirá las pautas de tratamientos a seguir como ejercicios para descargar peso en sus pies, así como la estimulación y corrección de posturas indicadas para su etapa de desarrollo. Es importante la corrección, ya que puede producir dolores e inestabilidad articular en las rodillas, tobillos y en el área lumbar de la espalada del niño.









