Antes muerta que sencilla
Jojahiny Ortega es una pugilista que busca ser campeona del mundo, pero sin dejar de ser bella.
La temperatura que se genera dentro del gimnasio Pedro Rockero Alcázar, ubicado en Curundú, debe ser disfrutada con atuendos frescos y ligeros.
Sin embargo, existe una mujer que entrena en este recinto que hace todo lo contrario y hasta decora sus rasgos faciales con maquillaje.
Esa es la pugilista panameña Jojahiny Ortega, de 23 años, quien nunca deja de aplicarse coloridos lipsticks y el siempre importante rimel a la hora de amarrar sus zapatillas y salir a ejercitar su cuerpo.
A mí me gusta andar siempre bien arreglada, no importa si estoy sudando en el gimnasio o arreglando mi casa. Arreglarme, combinar atuendos y maquillarme es algo que me fascina, qué te puedo decir, simplemente me encanta ser mujer, porque ser mujer es sinónimo de fuerza, valiente, esforzada y bella, explicó Ortega, quien busca en el pugilismo la oportunidad de mejorar su calidad de vida.
Esto nos lleva a revelar que, a pesar de que Ortega lleva dos victorias y dos derrotas consecutivas en el boxeo, la panameña no pierde la fe en que en un futuro pueda cambiar la realidad de su hoja de trabajo.
Perdí mis dos últimas peleas, pero eso no me desanima, es más, me impulsa a ser mejor, a aprender de mis errores. Como toda boxeadora, mi sueño es coronarme campeona y realizar diversas defensas, ese tiempo llegará. Todo en esta vida se hace con esfuerzo y sacrificio, expresó la istmeña, quien también es madre de un niño de un año.