'Es una falta de ética y respeto'
El mal llamado estadio (más bien es un campo de entrenamiento) Luis Ernesto "Cascarita" Tapia tuvo que tocar fondo y llegar a las peores condiciones posibles (hablando sobre todo del césped sintético) para que por fin aterrizara sobre él una decisión lógica y cuerda, que llegó con un atraso desesperante, cuando Pandeportes (Instituto Panameño de Deportes) determinó el miércoles poner fin a la actividad de la Liga Panameña de Fútbol (LPF) y Liga Nacional de Ascenso (LNA), mientras duren los trabajos de reestructuración, que se realizarán en un periodo de tres a cuatro meses.
El coliseo, que se había convertido en un suplicio para los futbolistas, y generado un rechazo casi total de los fanáticos, dejó fuera de su historia de terror a quien debería ser quizás el actor principal, al dueño del nombre que lleva el estadio, Luis Ernesto Tapia, quien, desde lejos, mira con algo de indignación cómo un feudo, que se hizo para honrar su carrera futbolística, se ha convertido en una "falta de respeto".
"Sí, la verdad es que es una falta de respeto, de ética. Cuántos jugadores que han venido de otros países, como de El Salvador, que vienen y entrenan ahí ven cómo la han descuidado. Esos comentarios lo hacen ellos y yo no tuve ni qué respuesta darles", comentó Tapia a "día a día".
"Eso no tiene ética. Un hombre como yo, aunque no soy de halagarme, porque nadie es profeta en su tierra, pero si ese estadio estuviera en San Salvador ('Cascarita' Tapia brilló en el balompié salvadoreño), estuviera en grande, porque allá me estimaron mucho y me quisieron mucho, y todavía me recuerdan mucho allá", añadió el exinternacional con la Roja.
Al que en su momento catalogaron como el "Pelé Centroamericano" comenta que los amigos le dicen: "Ajó, qué pasó con tu cancha", algo que ocurre también con sus hijas, a quienes les gusta el fútbol. "Papá, ¿qué pasó con el estadio?", le preguntan.
"Cascarita" ve con buenos ojos que "se le meta la mano" al recinto debido a que "es muy triste que en una cancha tan bonita que habían hecho, que le habían puesto interés, no se siga jugando... hay que arreglarla y continuar con los partidos ahí, es una cancha importante".
Lo que sí preferiría el que fuera ganador del premio Vasco Núñez de Balboa es que las dimensiones del terreno de juego no sean tan reducidas.
"Yo siempre dije que (la cancha) estaba muy chica, la veo muy reducida, el jugador no tiene espacio, no puede movilizarse. Es incómodo jugar así. Por eso no me disgusta que los jugadores hablen mal del estadio. Les doy en parte razón. No critico que digan esos comentarios", finalizó expresando "Cascarita", quien, pese a todos los problemas que tiene este coliseo, tanto su familia como él están "muy orgullosos" de que lleve su nombre.