La genética también cuenta
¿Has notado que la obesidad usualmente corre entre miembros de la misma familia? Hay un dicho: La familia que come mal unida, permanece gorda unida.
Y aunque parezca imposible superar la tendencia genética que te haya heredado tu familia, la buena noticia es que sí lo puedes lograr. En este artículo te digo cómo.
Primeramente, debes detenerte a ver lo obvio, pero que quizá no te has puesto a analizar: ¿Cuál es la contextura de tus padres y hermanos, tus abuelos, tus tíos y primos? Tienen todos sobrepeso o más allá, quizá ya muchos sufren de obesidad mórbida. Si este es el caso, probablemente hay una predisposición genética a la obesidad en tu familia.
Y esto es importante, porque con la obesidad probablemente también hay otros factores de riesgo en salud, como lo son la diabetes, la hipertensión, los problemas de colesterol y ciertos cánceres. De allí la importancia de realizar ese análisis en tu familia. Y si encuentras que sí hay una predisposición genética, te sugiero tomar las siguientes medidas:
1. Habla con tu familia y exprésales tu preocupación por el bienestar de todos.
2. Comprométete tú primero a detener los malos hábitos de alimentación y el sedentarismo, que probablemente sean parte del problema de sobrepeso/obesidad en tu persona y en tu familia.
3. Busca entre los miembros de tu familia a, al menos, una o dos personas más que estén también conscientes del problema y que estén dispuestas a liderar una campaña familiar de pérdida de peso.
4. Organiza actividades para que tu familia se haga más consciente del problema de peso y se anime poco a poco a alcanzar un grado superior de salud.
5. Monitoriza el progreso de las personas y del grupo familiar en general. Haz esto de manera regular, pero ten mucho cuidado de no ser obsesivo y de no ofender sensibilidades.
Por ejemplo, junto a otro par de miembros de tu familia, podrías organizar una competencia de pérdida de peso y tener premios para quienes logren las metas preestablecidas. Como parte de la competencia, podrían, por ejemplo, incluir algunas actividades deportivas, contratar a un chef para aprender a cocinar más saludablemente o podrían intercambiarse recetas para así tener opciones menos calóricas y deliciosas.
Por último, no olviden involucrar a los niños y hacer de este proyecto familiar algo divertido que les deje a ellos una mejor herencia en salud por muchas generaciones futuras.