La LPF, la desastrosa liga que nunca soñé
¡La liga que siempre soñé! Este fue el eslogan, hace unos años, de la Liga Panameña de Fútbol (LPF). Fue en sus inicios, en el 2009, en su nacimiento, cuando se soñaba con un cambio en el fútbol nacional en el torneo de su máxima categoría.
Moría la Asociación Nacional Pro Fútbol Anaprof para darle paso a la LPF.
Sin duda, ha pasado mucha agua por debajo del puente desde ese cambio. Por eso, hoy me nace la necesidad de preguntar: ¿Es la LPF la liga que siempre soñé?
Para mí, no, y de seguro que tampoco para miles de fanáticos que, lo más probable, no tienen ni idea de que este viernes rodará por primera vez el balón en la versión Apertura 2016 de la LPF, la cual luce más fría que el hielo.
Una liga que hoy no tiene la inyección para despertar el entusiasmo de la afición para que invada los estadios.
Clubes sin ese fichaje estrella que lleve al hincha a las gradas. Cosa que sí se respira hoy en El Salvador con la contratación del enigmático delantero uruguayo Sebastián "El Loco" Abreu.
Los detractores podrán decir que ya es un veterano de 39 años, a los que les aclararía que eso no les ha importado a los fanáticos salvadoreños, en especial a los del club Santa Tecla, que cuentan los días para ver en la cancha a su fichaje estrella.
A diferencia de El Salvador, acá en Panamá no hay ambiente de fiesta futbolera. Lo que hay es un mar de interrogantes y decepciones de una liga que viene de presentar una cara deplorable en el pasado certamen, que dejó grandes pérdidas económicas por actos de vandalismo en el estadio Maracaná, en el marco de una de las semifinales del Torneo Clausura 2016 entre Árabe Unido y Plaza Amador.
Un campeonato que dejó al descubierto, por propias palabras de un alto miembro de la Policía Nacional, la más grande irresponsabilidad en materia de seguridad en la que incurrieron los encargados de la LPF, en este caso LPF Group, que dirige Gian Castillero.
"Los dirigentes por ahorrarse dinero no ponen las unidades suficientes en juegos de alto riesgo", dijo el subdirector de la Policía Nacional, Ariel Castillo, dos días después de los actos de violencia en el estadio Maracaná.
Curiosamente, de este capítulo que embarró de material pestilente nuestro fútbol, surgieron sanciones. Se castigó con mano fuerte, pero, inexplicablemente, a días de que se abra el telón del Apertura 2016, la Federación Panameña de Fútbol envía un comunicado en el que anuncia que se rebajó el castigo.
Hoy nadie sabe la razón por la que se modificó la sanción impuesta al Árabe Unido por la Comisión Disciplinaria de sancionar al club colonense con cuatro partidos a puerta cerrada, por los incidentes del pasado 14 de mayo, a solo un juego sin público en su coliseo.
A lo anterior, súmenle que nadie ha dado una explicación que justifique la razón por la que Atlético Veragüense se tenía que quedar con el cupo del Chepo para jugar desde esta campaña en la LPF.
Al final, esta es hoy la cara de la LPF, la desastrosa liga que nunca soñé.