La verdad de la AMB y la de Aurelio Fiengo
Como lo había pedido en mi columna anterior, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) dio la cara ayer para anunciar que esta entidad no sancionó la pelea de título de la Federación Latinoamericana de Boxeo (Fedelatin) entre el panameño William La Esperanza Blanca González y el azerbaiyano Ramal Amanov, realizada el pasado 26 de junio en Moscú, Rusia.
Dicho comunicado, que pude leer en la página web de la AMB y que me extrañó no recibirlo en mi correo electrónico, detalla que se había hecho la petición al presidente del ente regional Aurelio Fiengo, de disputar en dicho compromiso un título WBA Fedelatin 140 libras. Sin embargo, no fue aprobado debido a que uno de los púgiles no contó con el permiso de su Comisión local.
Luego, explica el comunicado que el boxeador panameño González viajó sin el aval de la Comisión de Boxeo de su país para medirse a Amanov, motivo por el cual la Asociación Mundial de Boxeo rechazó la solicitud de sancionar el combate por el cinturón regional.
El mismo comunicado concluye que según los reglamentos de campeonatos de la AMB, todo peleador debe contar con el permiso de su comisión para subir al ring y disputar cualquier título a ser sancionado por el organismo.
Al leer el comunicado, lo que no podía comprender es ¿cómo fue que la AMB no sancionó esta pelea por el título Fedelatin y al final aparece Amanov con la faja de este ente regional, luego de derrotar al panameño González?
Señores de la AMB, una cosa es decir que ustedes no sancionaron esta pelea por el título Fedelatin y otra cosa es decir que sí lo hicieron, pero que tuvieron que recular.
Por eso es por lo que hoy aplaudo la honestidad del dirigente panameño Aurelio Fiengo, quien ayer me confirmó que sí aprobó el pleito entre el azerbaiyano Ramal Amanov y el panameño William González por el título Fedelatin que él dirige. Cuidado que esta honestidad ante mi persona pudiera costarle el puesto en la AMB.
Lo que sí no acepto es que siendo Aurelio Fiengo un veterano en esto de ser dirigente, no tomó las medidas necesarias para detener la pelea de William González. ¿La razón? Según me confirmó el propio Fiengo, Ludo Sáenz, como apoderado de González, le cantó en su cara que había llevado a su pupilo a combatir en Rusia sin el permiso de la Comibox porque no había tenido tiempo de ir a sacarlo.
¡Qué mal, Aurelio Fiengo!