Las horas mágicas de Enrique Burgos Jr.
@cornejohumberto
Dormido en su apartamento en Mobile, Alabama, el relevista panameño Enrique Burgos Jr. jamás esperó que recibiría la mejor noticia de su carrera.
Eran las 12:00 a.m. (madrugada del miércoles), cuando Burgos Jr. acogió la visita de su director en Doble A, Robby Hammock, con la información de que iría a las Grandes Ligas.
Entró a mi cuarto y estaba como: Ey, no puedes tener una habitación desordenada cuando vas a las Grandes Ligas. Pensé que estaba bromeando, expresó Burgos Jr. a la página oficial de los Diamondbacks de Arizona.
Burgos Jr. mantuvo esa incredulidad hasta que llegó al clubhouse del equipo de Arizona, cuando vio la camisa con su apellido y con el dorsal 36.
Siento como que estoy soñando ahora mismo. Es increíble, ¿tú sabes? Especialmente después de un par de años luchando en las menores, para finalmente lograr estar aquí; es un sentimiento increíble, dijo.
Pero las sorpresas no quedaron allí, ya que en su primer partido en las mayores (miércoles) tuvo la oportunidad de ver acción, para convertirse en el istmeño 55 en jugar en la Gran Carpa.
Estuve hablando (en el bullpen) con Randall (Delgado, su coterráneo y compañero de equipo), cuando me llamaron estaba tranquilo, expresó el cerrador en el programa radial Frecuencia Deportiva.
Burgos Jr. brilló con rectas arriba de las 96 millas por hora, para dominar a peloteros de la clase de Corey Dickerson, Troy Tulowitzki y Justin Morneau, en la victoria de los Diamondbacks 9 por 1 sobre los Rockies de Colorado.