Aburrida espera
El reloj marcaba las 11:00 a.m. de ayer, y la fila para abordar el metrobús en la Zona Paga de El Marañón era larga como todos los días, pero esta vez uno de los usuarios sintió que esperar por más de 20 minutos fue el colmo, y del cansancio se durmió.
Al principio, los otros usuarios pensaron que el hombre solo se salió de la fila para recostarse del barandal, pero después de cinco minutos seguía durmiendo como un bebé apoyado de su bastón.
En medio del asombro, empezaron a surgir las historias de terror de los usuarios que aseguraron haber visto a personas desmayadas, embarazadas que se sientan en cualquier borde y otros ancianos quejándose de dolor en los pies, mientras esperan que el metrobús de su ruta llegue.
Día a día estuvo en el lugar por media hora, y aún el bus del señor no llegaba.