Actuaron a tiempo
Entre mayo 2014 y mayo de 2015, Panamá no tuvo un brote del virus chikungunya a diferencia de otros países, como República Dominicana.
En ese año para la semana del 3 de agosto del 2014, según la Organización Mundial de la Salud se registró 429,421 casos sospechosos, mientras que en Panamá no llegaban a 200 casos de chikungunya.
Y es que esto fue lo que llevó a los científicos del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud Icges junto al Ministerio de Salud Minsa a realizar un informe que fue revelado ayer, luego de un año de ardua investigación.
Sandra López-Vergès, científica del Icges y encargada del proyecto, explicó que esperaban en aquel entonces un brote explosivo como el de República Dominicana, pero no fue así. "Esto era lo que queríamos entender, el porqué".
En esta investigación se reveló que el diagnóstico que se hacía en un periodo de cinco días una vez se detectaba a la persona enferma, luego el proceso de intervención que incluía fumigación en la residencia de la persona, eliminación de los potenciales criaderos de mosquitos, aportó a que el virus no se extendiera.
El director del centro de investigación científica, Néstor Sosa, se refirió a que estos aspectos hicieron que se diera una epidemia pequeña y controlada.
"La prueba molecular que permite detectar el virus en los primeros cinco días cuando la persona está empezando la enfermedad, no lo tenían algunos países, ya que en muchos laboratorios esperan que tengan el virus por una o dos semanas para hacer el diagnóstico".
Por su parte, Itza Barahona de Mosca, directora general del Minsa, apuntó que en el año 2016 se reportaron 11 casos de chikungunya, de los cuales cinco eran importados. En lo que va del 2017 se han reportado dos casos.
menos de $10 mil se invirtió en la investigación, que fue presentada en una revista internacional.