Amor para los dos
Es un padre que nunca perdió la fe en encontrar a su hijo hasta que logró por fin estrecharlo entre sus brazos, luego de una incesante búsqueda que se prolongó durante cinco meses, ese es Edwan Frías.
Un velocípedo rojo era conducido por el amplio terreno de la familia Frías Córdoba, montado en él estaba Emanuel, quien se adapta bien a su nuevo hogar. A sus dos años y nueve meses desconoce que fue cambiado por error al nacer en el Hospital Santo Tomás por Teke, niño al que criaron Haymara Córdoba y Edwan pensando que era suyo.
Su abuela paterna, Isabel Machuca, tratando de contener sus lágrimas, expresó: Me estoy tragando la cabanga. Queda un vacío por mi Teke, quien me acompañaba en las mañanas, dijo.
Isabel, aunque aceptó la realidad de que ese niño ahora está en manos de sus verdaderos padres, aseguró que nunca podrá olvidar el tiempo que pasó con él.
Con una enorme alegría, dijo que se está ganando a Emanuel, el sigiloso niño de sonrisa encantadora quien todos los días a eso de las ocho de la noche espera escuchar el sonido del carro de su abuelo para salir junto a sus demás primos y ser cobijado en sus abrazos.
Pensé que no se iba a adaptar, pero está muy tranquilo. Está feliz, me dice papá y mamá a mi esposa, Haymara, dijo Edwan, sentado en una silla de madera y rodeado por su hermana, sus tíos y su madre, quienes lo han acompañado en todo momento.
Edwan, antes de darle un beso en la frente a su niño, dijo que guarda todos los recortes de periódicos desde que salió el caso por primera vez. Tengo pensado enseñárselos cuando tenga la edad para comprender, sostuvo.
Ahora, el semblante de la familia Frías es distinto, esperan con ansias que sea septiembre para celebrar los tres añitos de Emanuel, pero dicen que nunca olvidarán la sonrisa que caracteriza al pequeño Teke.