Angelitos sufren
Milagros María Isabel, a su año y medio de edad, parece una bebé de siete meses. Ella tiene broncodisplasia crónica, además desnutrición severa, no come comida pesada, porque la vomita, y depende de una leche (Elecare Jr. Vainilla) que solo venden en Costa Rica y Estados Unidos, para que su cuerpo gane peso y, por ende, al crecer el pulmón esto garantiza que deje el oxígeno al que está conectada las 24 horas del día.
EmbedA un costado de la Catedral del Casco Antiguo, su madre, Maribel Ríos, la carga en sus brazos, los respiros que da de poco a poco dependen del concentrador de oxígeno y una serie de medicamentos que la esperan en casa. Milagros es una de las cuatro sobrevivientes de la intoxicación por la mezcla de heparina con alcohol bencílico en la Caja de Seguro Social (CSS).
Su padre, Gilberto Cuñapa, dijo que se levanta a las 3:00 a.m. para darle la leche. Sus días transcurren entre citas médicas.
El sueño que espera con fe Maribel es que en siete años pueda ver a su hija caminar y que se desarrolle como cualquier niña normal.