Crisis migratoria
La situación de los migrantes cubanos en Panamá se está saliendo de control, pues en los albergues improvisados donde actualmente están ubicados se acrecienta la necesidad de un buen plato de comida y de enseres básicos, y prácticamente duermen uno encima de otros.
En la iglesia de Santa Ana, la bondad de la pastoral católica y algunos donadores los hace mantenerse en pie, pero el encierro y la incertidumbre por no tener dinero hace que muchos se desesperen y piden al presidente de la República que los ayude a pasar la frontera, pues no quieren quedarse un día más en el país.
Braymer Ramiro Palomino es enfermero de profesión y aseguró que hay mujeres que han perdido embarazos por la desesperación y el hambre que están sufriendo en la frontera.
El padre Luis Núñez, de la iglesia de Santa Ana, comentó que han tenido que acondicionar las instalaciones de la parroquia para poder albergar a los cubanos, que ya suben a 170 solo en este lugar, por lo que el tema de hacinamiento les preocupa.
En estos momentos, el área de la cocina no para, aseguró el padre, pues el comedor de la iglesia prepara alimentos para unos panameños que no tienen qué comer y ahora también tienen que dar de comer a los cubanos, por lo que les urgen más donaciones.
Se informó que en la frontera hay muchos más, razón por la que Cáritas habilitará un centro de la Iglesia en Villa Zaíta para acoger a unos 70 cubanos y poder despejar un poco los actuales albergues.
Países latinos pidieron reunión para examinar la emigración ilegal de cubanos.