Cuidan el Canal y a los lugareños
Los meses de octubre y noviembre son considerados temporadas importantes para el funcionamiento del Canal de Panamá, ya que para esta época --con el incremento de las lluvias-- los embalses tienden a permanecer en sus niveles máximos de operación.
Aunque es favorecido para la cuenca hidrográfica, pudiese poner en peligro a las comunidades cercanas a las riberas, en caso tal se registre un sobrepaso en los índices de la curva guía.
Para esto la Autoridad del Canal de Panamá ACP maneja una serie de protocolos para preservar la seguridad y operación de la ruta acuática.
Carlos Vargas, vicepresidente ejecutivo de Ambiente, Agua y Energía de la ACP, explicó que cuando se dan estas alertas días antes se visitan las comunidades, se envían comunicados y unas horas antes se suenan las alarmas, revisando el área y las planicies de inundación.
El funcionario añadió que hay cuadrillas de hidrólogos y meteorólogos estudiando la situación y pronostican 12 horas de anticipación. Determinan cuál va a ser la cantidad de precipitación pluvial, se informa al hidrólogo de turno, quien toma las decisiones, se llaman a las autoridades y se comunica a los residentes, mediante el sonar de las diferentes sirenas.
Por su parte, Jaime Abad, presidente de la Asociación de Vecinos de Los Ríos y Corozal, dijo que cuando estaban los norteamericanos contaban con el sistema de alarma, pero desde el 2005 hay muchas colocadas, pero fuera de servicio o algo deterioradas por su tiempo de vida.
Comunidades en aguas abajo de la represa Madden en Alajuela, en Chilibre, en Santa Rosa, Guayabalito y entre la represa Madden y Gamboa, son algunas de las zonas vulnerables.