Daño irreparable
Entre los años 1992 y 2015, Panamá logró disminuir los índices de inseguridad alimentaria de 25.6% a 9.6% 2015, es decir, que cerca de 400 mil personas aún viven con una alimentación pobre.
Parte de ello se debe a la relación de afectación que existe entre el cambio climático y el sector agrícola.
Las evaluaciones económicas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO determinan que el 63% de los impactos del clima afectan la agricultura, dicho de otro modo, las pérdidas son el 63% de las secuelas del fenómeno climático, un 26% va a las infraestructuras y otras áreas.
Tito Díaz, coordinador de la FAO para Mesoamérica y representante en Panamá, explicó que hay que mejorar los sistemas de vigilancia agroclimática, ya que la principal vulnerabilidad de las comunidades rurales son la pobreza, seguridad alimentaria y la degradación de los recursos naturales.
Añadió que hay eventos de climas que ponen en riesgo la producción de cultivos.
Según el ministro de Desarrollo Agropecuario, Eduardo Carles, el 80% de las áreas más vulnerables se concentran en las zonas indígenas del país.
Entre el 2014 y 2015, el sector agropecuario tuvo pérdidas considerables por el fenómeno de El Niño, este año se ha tenido una recuperación con una superficie de siembra del 12% liderada por el grano de arroz, cerrará con un 10% más que en los últimos tres años.
Por cada $1 que invierte el Estado como prevención se ahorra $8 en atender el fenómeno.
Ayer se realizó un foro sobre los cambios del clima, la agricultura y la alimentación.