Desovan en Jaqué
Uno de los pocos sitios en el mundo a donde las tortugas marinas llegan es Jaqué, en la provincia de Darién. En este bello lugar del Pacífico, donde realizan su desove, las recibe Iver Valencia, protector de las tortugas marinas desde hace 18 años.
Son pasadas las 9:00 p.m. en Jaqué, hora perfecta para que la tortuga golfina comience a salir del mar y haga su desove.
Después de salir del agua, la tortuga marina hembra se arrastra hacia arriba por la playa hasta encontrar un sitio apropiado para desovar (si son perturbadas por luces en la playa, retornarán al agua sin haber puesto sus huevos). El silencio se apodera del lugar, mientras que los minutos son contados hasta que llegue a su lugar indicado.
Valencia, con mucho cuidado, se acerca cada 5 minutos para observar si la hembra ha encontrado el lugar perfecto para enterrar sus huevecillos; todavía no está lista, susurró.
En Jaqué somos protectores de las tortugas, también tenemos un vivero donde son enterrados los huevos por nueve días hasta que estén listos para salir al mundo.
No solo la comunidad se une a esta causa, la colaboración de los agentes del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) es muy importante para la supervivencia de ellas.
Ya es hora, la tortuga ha encontrado un lugar adecuado, está cavando con sus aletas un hoyo del tamaño de su cuerpo. Luego, con las aletas traseras, hace un hoyo más profundo en forma de vasija alargada; con cuidado va sacando la arena con una de sus aletas y la echa a un lado, luego saca más arena con la otra aleta.
Está lista, los huevos están enterrados en la arena. Los hombres que están en la playa la ayudan a seguir su camino hacia el mar, pero antes, Valencia incrusta una placa en su cuerpo para identificarla, esta misma podría regresar en cinco años a poner nuevos huevos.
La naturaleza es maravillosa, y es que la sorpresa les llegó hace una semana a científicos de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), quienes descubrieron en el Parque Nacional de Coiba una alta densidad de tortuga carey.