Diseño que llama la atención de todos
Un teléfono público es la sensación de los residentes de Pan Azúcar, en San Miguelito, pues los moradores lo consideran como un monumento histórico, ya que -según ellos- era la forma en que la antigua empresa de comunicaciones Intel colocaba estos objetos.
El teléfono está cobijado por unas tejas en forma de rancho, mientras que a los lados hay tres extremos de paredes que lo protegen, según los residentes, antes había más de uno, pero se han dañado y solo ese ha logrado sobrevivir.
Además de ser uno de los pocos teléfonos públicos que quedan en el lugar, y es bastante utilizado, por su diseño diferente, los delincuentes no lo vandalizan.
Otros atañen el buen estado a un orate quien lo cuida y no deja que nadie lo golpee o intente sacarle las monedas.
El teléfono público está colocado en la entrada principal de Pan de Azúcar.