Dos días de arte
Las alfombras de aserrín multicolores constituyen una expresión de agradecimiento o súplica a las imágenes de veneración.
En esas alfombras se observan diversas representaciones de acuerdo con la imaginería y creatividad de sus realizadores.
Manuel Ortega no es quien diseñó la obra, pero conoce sobre este arte y nos explicó que para iniciar la elaboración de una alfombra se define el diseño y se colocan duelas o reglas de madera que delimitan el marco o tamaño.
Después de humedecer el suelo, se agrega suficiente aserrín para la base, procurando nivelar la superficie, especialmente, si esta es empedrada, como en el caso de las calles de la ciudad colonial. Luego, se agrega el aserrín con el color deseado que servirá de fondo.
En sus elaborados diseños, que generalmente conllevan varias horas de dedicación, se aprecian, entre otras, figuras geométricas; ramas, flores y hojas; símbolos religiosos y heráldicos; pasajes bíblicos.
En PanamáLas alfombras de aserrín, típicas de Comayagua y Tegucigalpa, durante la Semana Santa, este año cruzaron las fronteras patrias, al exhibirse en la Plaza Bolívar y en el atrio de la iglesia San Francisco de Asís, del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá.
Las alfombras fueron exhibidas el pasado sábado 19 de marzo, durante la reinauguración del templo San Francisco de Asís, que data desde el siglo XVII, celebrada con una eucaristía oficiada por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa.
La Cancillería de la República informó que la iniciativa forma parte de los proyectos de cooperación cultural entre Honduras y Panamá, mediante el que se busca afianzar los lazos de amistad y fraternidad entre ambas naciones y cuenta con el apoyo de la Iglesia católica panameña.
Las alfombras de aserrín, con sus coloridos diseños, son un ícono de fe y tradición por esta celebración, así como una muestra de arte religioso de varios países de América Central.
La exhibición continuó el domingo 20 de marzo, con motivo de los festejos del Domingo de Ramos.