En busca del sueño americano
Dejar todo atrás no ha sido fácil para Chester Alvares Orrelus, de 23 años, para encontrar en Estados Unidos la libertad y prosperidad que no hay en su país.
Con esa ilusión salió de Kinshasa, República Democrática del Congo, en un barco con destino a España, una travesía en la que vio como se ahogaron 47 personas.
De España, Chester viajó a Brasil, también en barco, desde donde partió a Perú, luego Ecuador, de allí a Colombia y Panamá.
En este punto del viaje, específicamente el pasado martes 2 de agosto, en la comunidad de La Peñita en Darién, fue que el equipo de día a día conversó con él.
Después de 64 días viajando, ayer por cosas del destino, día a día encontró a Chester en la Terminal Nacional de Transporte de Albrook, en compañía de otros migrantes del Congo.
Sin un solo centavo en sus bolsillos, él espera una remesa de $1,000 que le enviará su hermano, quien vive en California, Estados Unidos EE.UU., para continuar con su éxodo.
En esa misma situación están todos los africanos que están llegando a la terminal, donde se les habilitó un espacio para que pudieran concentrarse.
Además se les habilitaron baños para que puedan asearse y un punto donde pueden cargar sus teléfonos para que puedan llamar a sus familiares.
Benjamín Solís, director de Operaciones de la Terminal Nacional de Transporte de Albrook, explicó que un viaje de la naturaleza de los africanos requiere de tiempo, por eso, como mínimo, permanecen 48 horas en el sitio antes de poder abordar el bus que los traslade a la provincia de Chiriquí.
Destacó que cuando llegan procedentes de Darién tienen que ducharse, comer, algunos comprar medicamentos. Además, todos tienen un teléfono celular al que le recargan la batería para hacer contactos con alguien que les manda dinero.
Una vez retiran su plata, compran su boleto y se van para la frontera en Chiriquí, dijo Solís, quien explicó que este es el ciclo que los africanos realizan al llegar a la terminal.
Chester manifestó que para cruzar la frontera entre Colombia y Panamá, se paga a una persona $1,500. Según él, todos tienen un precio, no se cobra igual a parejas, solteros, y personas con niños.Según Solís, a la terminal llegan de 100 a 200 personas por día. Agregó que lo que más los demora es la transferencia porque sin dinero no pueden continuar con su desplazamiento a los EE.UU.