Generan ingreso con el dolor de otros
Son las 11:00 a.m. El salón del Cuarto de Urgencias del Hospital Nicolás A. Solano, en La Chorrera, está repleto de personas con un deseo en común: ser atendidos para sentirse bien.
Sin embargo, esto no suele suceder rápido al menos que no vean al paciente "cerca de la muerte", como dicen algunos. Incluso, en ocasiones, el seguridad es quien determina la gravedad de la urgencia, porque, a su parecer, su dolencia no constituye una urgencia importante. "Si no es tan grave, aquí a la gente le salen canas esperando, mejor vaya a una clínica", se mofa sobre el asunto.
Pasadas las 12:00 p.m. seguía el campesino, la madre el hijo, el trabajador, entre otras personas en espera de ser llamados y nada.
Una voz irrumpe ante las caras tristes y enojo de los presentes. Es la de un señor, quien en sus dos manos lleva dos cartuchos transparente donde muestra una variedad de cheese wizz chiwis, pasitas y otras golosinas. "a 0.50 y 0.35, pidan los suyos", decía.
A la gente no le queda de otra que endulzar su enojo y le compra.
Los vendedores se pasean cada 25 minutos, dando chance a que lleguen los nuevos a pacientes que van en busca de atención y vuelven a entrar.
De repente, un joven empuja con cuidado una de las dos puertas que da entrada a este recinto, pero no fue lo suficientemente fuerte para lograr abrirla, su madre lo ayuda, mientras él cojeaba de un pie. Se lo había fracturado.
Los minutos pasan y se convierte en una hora y nada que es atendido. Lo que ocasiona que su mamá se levante de la silla y toque la puerta del doctor, a lo que sale la enfermera y responde que debe esperar que lo llamen por su nombre.
Dos sillas atrás de esta familia se encuentra una señora con gafas grandes debido a la conjuntivitis hemorrágica, que le cuenta con voz baja que esto es así a diario. "Aquí hay que mantener la calma y esperar. Somos pobres".
Otra vendedora entra, pero esta vez se trata de una señora, quien dice "Todos me conocen por este hospital, vendo comida a $3.00 el que desee se puede acercar sin ningún problema".
Se conoció que estas personas a diario venden sin ningún inconveniente allí, por lo que día a día llamó al hospital para preguntar si es permitido.
Sobre esto, Yamilka Abad, subdirectora del nosocomio, explicó que como es una área totalmente abierta al público, los vendedores llegan, exponiéndose a contraer enfermedades, "sin embargo, en ningún piso de la Sala de Urgencias está permitido vender.
en el cuarto de urgencias del hospital nicolás a. solano se atienen cerca de 200 pacientes a diarios. hay unos 80 médicos en general.