El País | 08/13/17 00:00

Brenda Ducreux

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Todos los días, a eso de las 10:00 a.m., el Mercado Agrícola Central está repleto de clientes, y dentro de la multitud, bajo el inclemente sol, empuja una carretilla con seis termos de café Jacinto Núñez.

Su herramienta de trabajo está armada con tres canastas, una encima de la otra, madera y llantas de bicicleta.

No solamente él recorre las calles vendiendo su producto, sino que es un negocio familiar, que con los años lo ha ayudado a llevar a su hija hasta la universidad, dijo apresurado, pues los clientes pedían café.

El arrendatario del puesto #23 de este mercado despacha unas verduras a una cliente, pero de reojo ve que se aproxima Jacinto, saca de su bolsillo los $0.25 y le hace seña que también quiere uno, pero sin leche.

Ya lo tiene, toma un sorbo y se rasca la barriga, lo saborea y dice: "Qué sería de nosotros sin el café, nos hace revivir cada mañana".

Jacinto solo sonríe y sigue vendiendo, no es de mucho hablar, además, el sol es inclemente, pues ya estaba llegando el mediodía.

El cafetero dice que invierte alrededor de $15.00 y tiene de ganancia $40.00 si la venta está buena. Viaja constantemente, ya que su casa queda detrás del mercado. Vive en Curundú.

Además de Jacinto, quien lleva 30 años vendiendo café ambulante, son muchos los panameños que se ganan la vida con un trabajo informal.


A VECES, MUCHOS DE LOS PRODUCTORES VIENEN TRASNOCHADOS, Y ESTE SEÑOR NOS QUITA EL SUEÑO CON SU CAFÉ A $0.25. él tiene tiempo de vender en el mercado agrícola central, es muy amable.

entre el 2009 y agosto del 2013, unas 299 mil 880 personas trabajaron en el sector informal, según datos de la Contraloría.