Historia en el suelo
Una pérdida irreparable sufrió ayer la iglesia Nuestra Señora de La Merced, ubicada en el Casco Antiguo, corregimiento de San Felipe, con la destrucción de las esculturas de San Ramón y Santa María de Cervellón, hechas con piedra.
En junio del año pasado, el templo fue profanado por delincuentes que ingresaron y se llevaron varios artículos religiosos, entre estos el Santísimo.
El padre Fray Javier Mañas indicó que era la quinta vez que los delincuentes ingresaban a la iglesia, pero era la primera vez que hurtaban artículos religiosos.
Lo de ayer fue catalogado como un acto de barbarie por Ricardo Gago, presidente del Comité de Amigos de Iglesias del Casco Antiguo (Caica).
Gago dejó ver su descontento ante esta situación, ya que son gastos que no se tienen previstos.
Algunos testigos manifestaron que el presunto responsable fue descubierto porque tenía sangre en su cuerpo y marcas de polvo amarillo de las estructuras de las paredes.
De acuerdo con datos del Caica, esta estructura requiere de mejoras que ascienden a unos cuatro millones de dólares, sin embargo, todavía se necesitan fondos para concretar su rehabilitación. Hasta el momento, se han invertido más de $2.5 millones.
La Merced forma parte del patrimonio histórico de la humanidad desde 1997 y es la única que se trajo piedra a piedra de Panamá La Vieja a San Felipe.
De allí la importancia de los daños, pues las estatuas de los santos quedaron prácticamente destruidas.