Nadie nace con una mente criminal
¿Qué lleva a una persona a asesinar a sangre fría? ¿Se puede entender la mente de un asesino? ¿Tiene remordimientos? Estas son las preguntas que muchas personas se hacen, luego de que la captura del dominicano Gilberto Ventura Ceballos, acusado de ser la mente maestra del secuestro y asesinato de cinco jóvenes chorreranos de ascendencia asiática entre 2010 y 2011, reviviera el dolor de sus familiares.
Gilberto Ventura Ceballos fue capturado el jueves a las 9:40 a.m. de Costa Rica 10:40 a.m. hora de Panamá, donde mediante una cédula falsa se hacía llamar Carlos Alberto Aguirre Valencia, de nacionalidad colombiana. Antes de los crímenes, se le conocía como Fermín Taveras, nombre que portó en 2008 cuando llegó a Panamá.
Durante su captura, los agentes del Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica le decomisaron a Ventura documentos en los que revela sus falsas identidades.
Incluso, para escapar de las autoridades, se ha teñido el cabello en varias ocasiones y se ha borrado las huellas dactilares.
Para entender un poco esto, día a día consultó a dos psicólogas para saber si se nace con la mente de un asesino o no.
¿Cuál es su personalidad?Para la psicóloga Noris Nicosia, el perfil del asesino incluye cambiar de identidad es una personalidad enferma sin empatía por sus víctimas, personaje con una alta inteligencia para la elaboración de sus crímenes y, en su grado extremo, se muestra eminentemente trasgresor de las normas sociales de convivencia, caracterizado por su conducta criminal y su crueldad.
"No suelen sentir miedo ni responden con temor al castigo por sus actos. No tienen en consideración la opinión de los demás".
En tanto, Lizmaineth Hernández, psicóloga clínica, detalló que no se nace con la capacidad de ser asesino, lo que sí es que durante nuestra vida vamos adquiriendo conductas, desarrollando patrones y se van formando caracteres con base en parte familia, sociedad y presión de grupo. "A veces los maltratos que pudiéramos tener de infancia nos marcan".
Los cuerpos de los jóvenes cruelmente asesinados fueron encontrados en septiembre de 2011 enterrados en una residencia en el sector de El Trapichito del distrito de La Chorrera, provincia de Panamá Oeste.