No acaba el abuso
En medio de la vía, entre carros a alta velocidad y el humo contaminante de los vehículos, día a día encontró a un menor de edad vendiendo soda y agua.
Podía tener entre 11 y 12 años de edad, y según su mirada cansada y el sudor en su frente, se notaba que tenía horas de estar frente al Hospital San Miguel Arcángel, en San Miguelito.
Ante esto, se hizo la denuncia en la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), donde Idalia Martínez, directora de esta institución, sorprendida, explicó que en estos casos envían a equipos especializados para verificar la denuncia y tomar acciones inmediatas en conjunto con la Policía de Niñez y Adolescencia.
Según la funcionaria, de inmediato enviaría a un personal al área para revisar si el trabajo que ejerce el menor de edad afectaba su salud física y emocional, su tiempo de recreación y de estudios escolares y se determinaría qué tipo de jornadas estaba ejerciendo. Además investigarían si estaba siendo utilizado por un familiar o adulto.
Al cierre de esta nota, la directora del Senniaf informó que inspeccionaron el área y visualizaron a un menor de 16 años, aproximadamente, quien huyó del área; el otro chico ya no estaba. Manifestó que el equipo de Trabajo Infantil está alerta ante cualquier anomalía.