Penitentes exageran
Niños y niñas no deben exponer sus cuerpos a penitencias fuertes para que el santo les conceda un milagro. Sus padres deben orientarlos sobre cómo debe ser su relación con Dios.
Devotos del Cristo Negro de Portobelo pusieron sus cuerpos al límite con las penitencias extremas que hicieron para pagar los favores recibidos del milagroso santo.Ellos se arrastraban o gateaban desde la entrada del pueblo hasta la iglesia de San Felipe para su encuentro con El Naza. También les dejaban caer esperma caliente de velas.Hasta a menores de edad se les vio en este doloroso ritual. Uno de esos casos fue el de una pequeña de entre cinco y seis años, quien gateaba a la par de su mamá.La pequeña era seguida muy de cerca por unidades de la Policía de Niñez y Adolescencia, quienes consultaron a sus superiores si eso era legal o no.Al parecer, los superiores de los uniformados les informaron que eso no estaba permitido y de inmediato le notificaron a la progenitora de la pequeña.Lo más sorprendente era ver cómo lloraba la criatura y luchaba por zafarse para seguir con su fuerte penitencia.Al final, la mamá de la niña se la puso a cuestas y continuó su peregrinaje, siempre con la custodia de las unidades policiales.Ante estas fuertes mandas, monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo metropolitano, expresó que la penitencia que Dios quiere es que se amen unos a otros y se dejen amar por Él.De nada vale una penitencia tan fuerte si salen de la iglesia vacíos, solo el amor de Dios transformala vida de los hombres, recalcó. Por su parte, Idalia Martínez, directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, explicó que la ley establece que cualquier acto que pueda considerarse maltrato, colocar a los menores de edad en riesgo o cualquier conducta por parte de un adulto tendiente a obligar a un niño o una niña a realizar cualquier acción en detrimento de su buena salud física, emocional y psicológico puede acarrear una investigación de carácter penal.Manifestó que ante cualquier actividad en la que pueda aparecer una expresión espontánea de los niños y las niñas de querer realizar un acto que les pueda ocasionar una afectación, se requiere orientarlos en debida forma. Aclaró que si los niños y niñas quisieran ejercer algún tipo de actividad, los adultos deben explicarles que no deben exponer su salud física, lacerarse el cuerpo o caminar de rodillas. Hay que orientarles que para expresar su fe en Dios o en que les va a ocurrir un milagro, no tienen que exponer sus cuerpos a penitencias tan extremas, indicó Martínez.