'Quedé en la calle'
En una pequeña oficina en Ciudad del Saber, sentado en una silla frente a un escritorio inundado de cartapacios y documentos se atrinchera Andrés Rodríguez, docente y abogado.
A sus 62 años, decidió romper el silencio y contar su amarga historia, que comenzó el 12 de diciembre de 2012, luego de que lo destituyeran "injustamente" del colegio Abel Bravo, en la provincia de Colón, en donde laboró por 30 años.
Ese día, el colegio se encontraba eufórico, pues un grupo de 130 docentes, junto a Rodríguez, se manifestaba por las malas condiciones del plantel, cuando recibió la visita de un funcionario del Ministerio de Educación, quien le mostró desde lejos una resolución que daba fin a sus 30 años de servicio.
Sorprendido por la noticia, pidió leer la resolución, pero esta no le fue dada. "Nunca me la mostraron, tampoco me dejaron leerla".
Poco después tiene acceso a ella y se da cuenta de que todo involucra a una estudiante de tercer año -"que no sé quién es, ya que nunca la vi a ella ni a su padre"- quien llegó al colegio, según el director, a interponer una denuncia porque estudiantes de sexto año se la llevaron a ella y a otras jóvenes, supuestamente, a una fiesta en la que ingirieron alcohol.
"Como ese día hubo una paralización de clases por las malas condiciones del plantel, el director regional mandó a los estudiantes para su casa, entonces, como ya habían fallado 5 expedientes que me habían abierto, se agarraron de esto diciendo que yo tenía la culpa porque paralicé las clases. Es decir, que una de las excusas dentro de la resolución en mi contra subrayaba que por mí la estudiante se fue a tomar alcohol, detalló Rodríguez.
Luego de esto, mi vida fue difícilQuedé prácticamente en la calle, sin salario, endeudado y señalado por la sociedad, relató Rodríguez, quien también observaba que su familia era afectada. Tal como le sucedió a su hijo mayor, quien solo duró ocho horas de trabajo en una empresa, luego de que se enteraran de que era hijo del profesor Andrés Rodríguez. "Era como un pecado ser familia mía", expresó adolorido, pues su madre también sufrió.
En ese entonces, su esposa tuvo que hacerse cargo del pago de la casa, ya que quedó desempleado desde el 2013, 2014 y parte del 2015. "En el sector público no te liquidan".
Mientras, su hija descuidó la universidad para poder atender a su mamá, al igual que a los dos más pequeños.
"No podría cumplir con mis obligaciones de crédito, tampoco los servicios públicos", aseguró el exdirigente de la Asociación Nacional de Profesores, quien asegura también haber sido ignorados por este gremio.
"Lo único que a mí me quedó fueron los fondos que tenía cotizados al Plan de Retiro Anticipado Autofinanciable. En ese momento logré que me devolvieran el 85% de mi salario".
A pesar de que Rodríguez fue reintegrado al sistema en marzo de 2015 por la actual ministra de Educación, Marcela Paredes, bajo el cargo de coordinador del Centro de Mediación y Defensoría del Docente, en Ciudad del Saber, donde recibió al equipo de día a día para hablar su verdad, actualmente, tiene una deuda de más de $50 mil, tras lo ocurrido. Ayer este medio publicó una antesala de la entrevista, en el Día del Maestro, puede acceder a http://bit.ly/2gLNuot.
ANDRÉS RODRÍGUEZ TIENE SEIS HIJOS. ÉL VIVE EN LA PROVINCIA DE COLÓN.Es graduado de la escuela Normal de santiago y la Universidad de Panamá.Rodríguez en ese tiempo de desempleo, decidió terminar su carrera en derecho, el cual es su sustento actualmente.el docente trabaja en un proyecto para que en cada regional exista una oficina de mediación del docente.