Rodeados de heces
No es un servicio de letrina, pero el olor que emanan las aguas negras que se desbordan por calles aledañas a la zona paga de El Marañón, mantiene a los usuarios molestos.
Los charcos de excremento diluido en agua son tantos que los peatones tienen que dar grandes saltos para no quedar embarrados de la materia fecal.
Uno de los charcos más grandes se ubica delante de cinco fondas y dos puestos de comida rápida, lo que ha causado, según sus dueños, grandes pérdidas económicas, pues los clientes no llegan a comer por el mal olor que se siente en todo el perímetro.
Relataron que días atrás un adulto mayor con un bastón intentó saltar las aguas negras y como no tenía suficiente impulso, un pie cayó en el charco y quedó salpicado de excremento.
Los afectados aseguran que han puesto las denuncias, pero nadie llega a mejorar la situación, mientras, las aguas siguen corriendo hasta otras áreas.