Salud en peligro
Los juegos en la cancha de fútbol en Nueva California, de Juan Díaz, siempre terminan con muchos goles, pero no solo porque los jóvenes sean buenos jugadores, sino porque el mal olor que emana en este lugar de diversión no los deja concentrarse en el deporte que practican.
Y es que en este parque fueron construidos tres tanques sépticos de la comunidad, que colapsaron hace más de tres meses, según los residentes.
Durante la época soleada el olor es más leve, pero lo que a ellos les preocupa es que con la llegada de las lluvias la situación se ponga peor y tengan que vivir con excremento en los perímetros del lugar.
Ellos quieren que le limpien estos tanques lo antes posible, pues temen que se desaten las enfermedades o el lugar se convierta en criadero de mosquitos.
Ante esto, el doctor en medicina general Antonio Oro dijo que este tipo de situaciones en áreas abiertas, donde las aguas negras están presentes, el olor desagradable es probablemente el peor efecto, suponiendo que no hay exposición a largo plazo. Sin embargo, las partículas de las aguas residuales son capaces de dispersarse en el aire, y la inhalación de ellas provoca efectos adversos para la salud, tales como malestar gastrointestinal, diarrea, náuseas y vómitos, sobre todo en los niños más pequeños.
La cancha es más visitada por jóvenes entre ocho hasta los 18 años, aunque las personas han dejado de visitarla y prefieren quedarse en sus casas antes de ir a este parque a pasar una tarde en familia