Sigue estancado
20 años en una pelea que no avanza en ningún gobierno.
El Museo Afroantillano de Panamá, por su posición céntrica, se ha convertido en uno de los más concurridos, pero el poco espacio que brinda a sus visitantes se ha vuelto un obstáculo para la historia y la comodidad, lo que deja al descubierto la urgencia de ampliarlo. Pero este anhelo de muchos afrodescendientes y panameños se ve cada vez más lejos, pues según Verónica Forte, presidenta de la Sociedad de Amigos del Museo Afroantillano de Panamá (Samaap), los terrenos donde debe ser construido su centro cultural aún no pasan a sus manos. El año pasado, las esperanzas para ellos eran buenas, pero con el cambio de administración del Instituto Nacional de Cultura (Inac), van tener que comenzar de nuevo el proceso.El costo del centro oscila en unos $500 millones, pero no cuentan con la cuarta parte porque al no tener los terrenos legalizados, los donadores no quieren dar el dinero.Para aliviar un poco la situación, se le han hecho algunas renovaciones al museo, todo con dinero recaudado en las actividades del Samaap. Solo el año pasado, la feria afroantillana dejó unos $20 mil. Álvaro Urrutia, arquitecto de la obra, explicó que los baños y la loza fueron prioridad, sobre todo para las personas con discapacidad que visitan el museo y no había un baño para ellas. La realización del proyecto dio inicio en noviembre del año pasado, pero no fue hasta ayer que fue oficialmente entregado. Ahora queda pendiente la ampliación del museo, que aún no se hace realidad.