Son menospreciados
Pocas son las personas que se atreven a dar un paso para dedicarse a la recolección de la basura, quienes lo hacen lo realizan con mucho sacrificio y deseos de superación familiar.
Sin duda alguna, recoger la basura que sale de todas las residencias o comercios es una actividad que no cualquiera se atreve a desarrollar, muchos por pena, mientras que algunos otros no lo hacen por lo difícil que es estar manipulando prácticamente todo el día cualquier tipo de desperdicio.Quienes han aprendido a convivir con esa actividad son los trabajadores de aseo del distrito capital, esto incluye a los recolectores, hormiguitas, barredores y demás. Hoy estas personas están conmemorando el Día del Trabajador de Aseo.Gladis Moreno Valencia, hormiguita de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD), dijo que en los nueve años que lleva en la institución, lo más difícil ha sido recibir la aceptación de la ciudadanía, y es que son tratados mal y no se les considera. Es consciente de que no es un trabajo que cualquiera quisiera hacer; en su caso, tuvo que dejar la pena y el qué dirán a un lado para sacar adelante a sus cinco hijas. Recuerda cuando empezó en la AAUD, vivía en Curundú en una casita de madera, hoy por hoy pudo construirla de cemento y vive con sus sucesoras. Con ella coincide Miguel Ángel Pinto, quien lleva 10 años en la recolección diurna de basura en la AAUD, aprendió a vivir con el problema diario que se da en la ciudad por el mal manejo de los desechos y la no cooperación de la ciudadanía para con los recolectores y personal de aseo. A pesar de todo eso, da gracias a Dios por haber encontrado ese trabajo que lo ha ayudado a solventarse.Clementina Lilia Ward, secretaria general de la Asociación de Empleados de la AAUD, dejó claro que los trabajadores de aseo hacen un esfuerzo grande para mantener la ciudad limpia en la medida de lo posible, pero muchas veces la ciudadanía no coopera con la buena disposición de los desperdicios.La AAUD tiene unos dos mil trabajadores de aseo, entre recolectores y hormiguitas; de ese total, más de la mitad son hormiguitas, es decir unas mil y tantos.