Sudan su dinero
Se exponen a todo tipo de peligro y discriminación, pero aun así, las trabajadoras sexuales insisten en seguir en las calles de Panamá.
"Aracelita", con seis años de ejercer, solo sabe que todos los días, cuando el reloj marca las 8:00 p.m., debe salir a buscar su pan, y a pesar de las críticas que le hace la sociedad, dijo que no va dejar de laborar porque, según ella, es igual a cualquier otro trabajador.
Para la psicóloga Dennis Aneth Domínguez, la principal razón por la que una mujer se prostituye es la económica, pues se pueden obtener buenos ingresos en poco tiempo; aunque también hay casos de aquellas que lo hacen para favorecer su posición en el trabajo, obtener ventajas o ascensos.
"Es como cualquier vicio, entre más se hace, más difícil es salir de él, a pesar de las oportunidades que tengan", aseguró la experta.
Gladys Murillo, dirigente de las trabajadoras sexuales, manifestó sentirse cansada de que las "agarren de juguete", ya que "cuando se da la detención de una compañera, tienen que pagar una multa y muchas veces quienes se quedan con el dinero son los policías".
Según Murillo, pese a que su organización, con el acompañamiento de la Defensoría el Pueblo y otras organizaciones, ha realizado acercamientos con la Policía Nacional para detener los abusos policiales, estos han sido en vano.
A su juicio, el Gobierno sigue ignorando su situación, desconociendo y desprotegiendo sus derechos humanos, pese a que la denuncia ya ha sido elevada a organismos internacionales.
En el país no se tiene una cifra exacta de cuántas ejercen el oficio, pero son cientos.