Tradiciones y valores perdidos
Monseñor Ulloa hizo un llamado a la reflexión en estos días.
@quirosdiaadia
En épocas pasadas, muchas tradiciones, mitos y acciones eran valorados y considerados muy importantes para los días santos, por las generaciones que nos antecedieron.
Pedro Castillo, oriundo de París, distrito de Parita, provincia de Herrera, recordó su época de juventud junto a su abuela, quien fue la que lo crio porque su madre falleció. Dice que él tenía doce años y catalogaba a su abuela como un general.
Mi abuela decía: hasta el jueves al mediodía hagan cualquier cosa. Ella se ponía a cocinar una lata de maíz para chicheme, bollo de sal y bollo de coco con miel, cocada, cabanga que hacían con papaya y café de pepita de marañón.
Sostuvo que desde el miércoles estaba listo, hacían además dulces de mango, cogían una ciruela llamada mercoya, que es grandota, y la iban aplastando, cuando la lata estaba bastante llena, le echábamos un poquito de miel, hacíamos dulce de ciruela mercoya.
Don Pedro rememoró que su abuela le decía: si trepas un palo el Jueves Santo, después de las 12 del día, te vuelves mono, culebra o iguana, en cualquier animal te conviertes.
Cuando llegaba el Viernes Santo, en el pueblo de París de Parita se veía la muchachera por la mañana con un poco de totumas. Nos mandaban a llevar una totuma con bollos, cocada, chicheme, de allá venían los hijos de las mamás a los que les iban a llevar las comidas, todos cocinaban lo mismo, de allá para acá nos veíamos, intercambiábamos comida, la carne no la volteaban a ver.
Para el sociólogo Vicente Martínez, estas eran tradiciones relacionadas con las costumbres cristianas para hacer respetar la Semana Santa. En la actualidad esas tradiciones se han venido perdiendo, la gente es menos ingenua.
Explicó que la sociedad ha cambiado, la gente va a la playa y a visitar a sus familiares, pero no van hacer cosas extremas o peligrosas.
Sobre este tema, José Domingo Ulloa, arzobispo metropolitano de Panamá , manifestó que estas tradiciones son narraciones que no hay que olvidar y que era una forma de pedagogía para prepararnos en los días de la Semana Mayor, nos ponían en tensión, era una forma de nuestros abuelos de darnos a saber que eran días grandes.
Hay que volver a rescatarlas como leyendas y adaptarlas a la nueva realidad que tenemos ahora, concluyó el arzobispo Ulloa, luego de realizar la Misa Crismal en la Catedral Metropolitana, donde se bendijo los santos óleos.