Un viaje peculiar que se vuelve costumbre
El viaje comenzó a las 12:00 mediodía, hora cuando el calor en Panamá pasa factura en cualquier lugar y eso lo saben los viajeros del metrobús que reniegan de los aires acondicionados a cada momento, algunos en medio del viaje se vuelven técnicos de refrigeración y buscan entre golpes y movimiento que el este funcione, pero no lo logran.
Sube y sube, pero no bajan, y así poco a poco llegando a la vía Transístmica, el metrobús se llena, muchos se molestan y comienza el rosario de quejas, otros aprovechan para dormir un rato pegando su cabeza a la ventana, pues todos saben que de dos a tres horas pasarán en este vehículo, dependiendo de su ruta de viaje.
Hace calor, pero al "mata hambre" o vendedor ambulante no le importa y entre codo y cadera se abre paso para ofertar sus productos. Y aunque en un principio se dijo que esto no sería permitido, ya quedó en el olvido y a los usuarios parece no molestarles, ya están acostumbrados y le pueden comprar algo de comer o beber en el trayecto.
Son las 12:30 p.m. y llegan los animadores del día, los tocadores de flautas y los cantantes con guitarras, que viven de los usuarios a través de su supuesto talento, a algunos les gusta a otros no, pero al final son parte del recorrido diario del transporte público.
Pero no todo es malo, en algunos metrobuses se encuentra con un conductor amable, que ayuda a las personas con discapacidad, que los deja pasar si no tienen dinero en la tarjeta y da los buenos días.
la junta autorizó solicitar al Consejo de Gabinete la posibilidad de extender el contrato original con First Transit para una asesoría por 27 meses adicionales.Hay momentos en que las rutas están tan saturadas, que los empujones no se hacen esperar, la puerta de atrás es una opción viable.