Una obra de amor
Para Mastellari, lo más importante es que todo aquel que tenga hambre se pueda llevar un alimento a la boca, y ella lo hace con un gusto enorme todos los miércoles en la fundación.
Dar, siempre dar, hasta que se nos caigan los brazos de cansancio, esta frase del padre chileno Alberto Hurtado (1901-1952) hace honor a la labor que realiza Carlota Mastellari, de la Fundación Luz y Vida.Para las personas que viven en las calles, ella es un ángel que los quiere y los ayuda de corazón, así lo manifestaron cuando les entregó bolsitas con comida en el parque de Santa Ana.Aunque parecía que las bolsas eran pocas para la cantidad de gente que hizo la fila, ninguno se fue con las manos vacías, pues parecía que se hubieran multiplicado. Galletas, tamales, emparedados, pudines, salchichas, entre otras cositas, contenían las bolsitas. Hasta un vaso de leche les fue servido a las personas, quienes reflejaban en sus ojos un brillo de felicidad y agradecimiento. Eso se podía respirar al escucharlos decir: Carlota, feliz Navidad y que el Señor te bendiga, otros la abrazaban y ella les correspondía con mucho cariño.Algunos hasta pidieron al equipo de día a día que les tomara fotos con la señora Carlota, parecía como si ella fuera parte o tal vez la única familia en su vida.Ella ayuda a los indigentes de corazón, por eso en Calidonia y Santa Ana podemos hablar bien de ella, expresó Reynaldo Russel, uno de los que estaba en el parque de Santa Ana. Según los indigentes, a Carlota se le nota que los quiere mucho y que la labor que lleva adelante le sale de su corazón.Agregó Russel que en esta época, dar como lo hace Carlota durante todo el año es el verdadero sentir de la Navidad.Por su parte, Carlota Mastellari señaló que de lunes a viernes en el comedor de la Alcaldía de Panamá y la Fundación Luz y Vida, los llevan a comer.Expresó que esto lo hace con todo el amor y los conoce a todos y lo más importante es que se quieren.