Vigila la frontera
Una chica fuerte y con muchas habilidades es considerada Velsis Ibarra, de 23 años, y quien lleva consigo un arma fusil para vigilar la torre con vista a la boca de Jaqué , en la provincia de Darién, donde está la sede del 4 Batallón Pacífico del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront).
Velsis es oriunda de Puerto Armuelles, en Chiriquí, y es la segunda femenina del grupo de las unidades fronterizas de vigilancia en el área Pacífico.
La manecilla del reloj marcaba las 10:16 minutos de la mañana, desde lo alto de la torre donde se ubica Velsis (unos 4 pisos), todavía no visualiza señales de barcos, solo las olas de la marea alta que pegan una con otra.
La vida de una mujer dentro de estas unidades debe ser disciplinada, entrenar y, sobre todo, trabajar en conjunto, esta es la clave de cualquier misión.
Trabajo 30 días y el otro mes estoy libre, explicó la fronteriza, quien dijo que para ingresar solo se debe tener confianza, resistencia y el amor por cada orden asignada.
Velsis entró hace un año, explicó que comenzó su faena en la base de Corozal, en el puesto de Protocolo (Organizando eventos, ayudando al director, entre otras cosas). Luego de esto, su experiencia se volvió más completa, pues está en Jaqué cubriendo en ocasiones de centinela y en otras misiones.
Antes de viajar a su área de trabajo, ya sea 4 horas en lanchas o a veces en vuelo (en 45 minutos) se aferra a Dios para poder regresar con bien a brazos de sus familiares.
Ya sé cómo agarrar un arma, disparar y solo me queda seguir aprendiendo de mis superiores, sostuvo con mucho ímpetu. Ella debe esperar cuatro años para ascender a Cabo Segundo, piensa que las mujeres no deben tener miedo entrar al Senafront porque es un orgullo como mujer estar en un estamento de seguridad.
La femenina, quien es la menor de dos hermanos varones, dijo que desde que decidió entrar al servicio fronterizo, recibió el apoyo de sus padres y su muñeco, como le llama a su esposo, y de su adorable sobrino.
Entre entrenamiento y misiones, la fronteriza se coloca desde muy temprano su uniforme de camuflaje, su chaleco, sombrero y arma fusil y está lista para vigilar las aguas panameñas del Pacífico.