Aquel 3 de noviembre de 1903 marcó el inicio de la vida republicana de esta hermosa tierra que un día nos miró nacer. Gracias al empeño y valentía de hombres y mujeres visionarios que soñaron llevar a Panamá la tribuna en donde brillan con luces propias las naciones libres y soberanas del mundo.
La patria inspiradora de hombres como Manuel Amador Guerrero y su hijo Manuel Encarnación, Porfirio Meléndez, Tomás Arias, Agustín Arango, Eusebio A. Morales, Federico Boyd, Don Pedro y Domingo Díaz, Carlos A Mendoza y tantos otros que pusieron por delante el interés de la nación para salvarla del abandono en que se hallaba estancada.
La tierra de mujeres como María Ossa de Amador y su cuñada Ángelica que confeccionaron nuestra tricolor bandera, damas como Ernestina Sucre que creó el juramento a la bandera, Amelia Denis de Icaza que le escribió a su tierra prisionera y muchas más que en el devenir de la patria istmeña han llevado hasta la cima el nombre de la mujer.
Los hechos que antecedieron y conllevaron a tales acontecimientos son conocidos y aunque se ven hermosos y parecieran sencillos estuvieron rodeados de un ambiente de incertidumbre, difícil, hostil, peligroso, solo logrado por personas ingeniosas, capaces y motivadas por el amor a su tierra y el bienestar de su pueblo.
La historia de Panamá está llena de grandes patriotas, gente que creyó que unidos alcanzarían por fin la victoria. Hombres y mujeres que tuvieron la esperanza y la certeza de que la separación de Colombia era la mejor decisión para que los panameños avanzaran juntos y forjaran su propio destino.
Han transcurrido 111 años y ser una nación libre e independiente no ha sido una misión fácil, hemos sufrido y reído, nuestros estudiantes han reclamado con su sangre y sus vidas el respeto a la dignidad y soberanía nacional.









