Este año marcó por siempre la exitosa carrera de la "Princesa del pop", Britney Spears. Rapada, histérica y con una severa crisis personal y profesional, fue como vio el mundo a la ex estrella de Disney en aquel entonces.
Su foto golpeando el auto de un paparazzi con un paraguas, cubrió las portadas de revistas y periódicos a nivel internacional. A través de internet hasta se apostaba cuál sería la fecha de su muerte a través de la página 'When Is Britney Going To Die.com'. Pero Britney demostró que sí se puede resurgir como el ave fénix.
La fama, la persecución de los paparazzi, un manager abusivo y las decepciones sentimentales hicieron que la cantante cayera en un profundo abismo.
En 2002 terminó su relación de tres años con Justin Timberlake, lo que según sus abogados y allegados, la sumió en una depresión. Britney cambió y comenzó una espiral de fiestas desenfrenadas, consumo de alcohol y drogas y relaciones fallidas. En 2004 se casó con el bailarín Kevin Federline con quien tuvo dos hijos, Sean Preston y Jayden James, pero la relación fue tormentosa y culminó en divorcio en 2006. Tras su separación, continuó con su vida de excesos.
El momento cumbre
El 16 de febrero de 2007, visitó una peluquería poco conocida. En varias ocasiones miró por la ventana esperando que los paparazzi no se hubiesen enterado de su salida y, luego de unos minutos, se rapó la cabeza. ¡Caos en todo el mundo!
Dos días después de este episodio, se acercó hasta la casa de su exesposo, mientras su familia le pedía que entrara en rehabilitación, para pedirle ver a sus hijos. No obtuvo resultado. La rabia la hizo golpear el auto de un fotógrafo con un paraguas.
En 2008 tocó fondo: perdió la custodia de sus hijos, fue abucheada por su público y entró a una clínica de rehabilitación en California. Jamie Spears, padre de la cantante, se convirtió en su tutor y responsable de cuidarla. Las autoridades reconocieron que Britney no podía cuidar de sí misma y necesitaba de alguien que lo hiciera por ella. Durante su rehabilitación, acudió a reuniones de Alcohólicos Anónimos y, en un mes, logró concluir su tratamiento. Spears logró una mayor estabilidad emocional bajo la tutela de su padre.
Hoy está completamente dedicada a su carrera y sus hijos, mantiene una alimentación saludable, hace mucho ejercicio y es una fanática de las redes sociales. Nadie podrá olvidar cuando perdió el control, pero tampoco que es una mujer que logró resurgir de sus propias cenizas.
"Ahora estoy fenomenal. Mis hijos me completan y han conseguido que no vuelva a preocuparme de aquello que me pasó", afirma.
"En esa situación, cuando ya no tienes el control sobre ti misma, todo te parece menos excitante. Pierdes la pasión, y eso se nota en tu música... Estaba perdida y no sabía qué hacer con mi vida. Lo único que quería era complacer a todo el mundo porque así es como soy. Ahora miro atrás y no puedo evitar decirme: '¿En qué demonios estaba pensando?".
Estremeció al mundo porque evidentemente la estrella del pop ya no era la misma ídolo juvenil de los 90.









