Adiós, al amigo
Panamá amaneció ayer con una lamentable noticia, y fue el fallecimiento de uno de los hombres más nobles y solidarios de Panamá, Rubén Gerschfeld, conocido por todos como Don Colchón, quien feneció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en horas de la madrugada. Curiosamente murió en el Día del Voluntariado.
El filántropo, de origen judío, llevaba residiendo en Panamá 31 años. Sus amistades más cercanas manifestaron que el empresario solía repetir que quería seguir el legado que había dejado el Sr. Juan Ramón Poll, de El Machetazo.
El hombre de Las toneladas de esperanzas fue recordado por uno de sus compañeros del almacén El Campeón, quien acudió a darle el último adiós ayer a la Sinagoga Winston Churchill, ubicada en Punta Paitilla.
Rubén se sentía mal (el jueves), se quejaba de un dolor repentino que le dio en el brazo izquierdo. Fue al médico a revisarse, el doctor lo mandó para su casa, y posteriormente se fue a cubrir un evento que tenía en la noche. De ahí no sé qué más hizo, manifestó Jaime Brandes, gerente general del Grupo Tova.
El templo donde guardaban el cuerpo sin vida del hombre que repartió toneladas de esperanzas estaba abarrotado de importantes personas de la religión judía, incluso, familiares de Don Colchón solicitaron a los medios que no podían fotografiar el momento, pues para ellos el hacerlo significa un irrespeto hacia sus creencias.
Mientras que por otro lado y durante todo el día de ayer, los famosos del patio no dejaban de lamentar la triste noticia de Don Rubén, quien les había enseñado que la humildad y la sencillez estaba por encima de todo.
No cabe la más mínima duda de que la pérdida de Don Rubén dejará un vacío muy grande en el corazón de millones de panameños.