El amor no discrimina
Todo cambió para ella el día que se encontró un medio en el suelo del patio mientras barría. Desde entonces, risas y lágrimas, alegría y congoja se entremezclaron en la vida de Cucarachita Mandinga, para quien antes la vida era una rutina. Cientos de ojos fueron testigos de ese hecho en el Teatro en Círculo, en el musical La Cucarachita Mandinga (interpretada por María José Paiz Arias), que está en cartelera hasta mañana martes 24, a las 8:00 p.m.
Esta producción, la primera obra de teatro inclusiva en nuestro país, en la cual comparten méritos 22 artistas, 12 de ellos con síndrome de Down, que fue posible gracias a la sensibilidad, liderazgo e iniciativa de Alida Gerbaud de Fábrega (Producciones Artísticas, S.A.), Mirella Arias (que preside Down Panamá) y Hannia Woodman (directora del musical) y demás colaboradores, envía un mensaje que no debe pasarse por alto. Y lo hace a través del arte con el que estos niños y adolescentes nos hablan de lo fabuloso que es el mundo donde se convive respetando, apreciando y aceptando las diferencias y valorando y tratando a cada persona como lo que es, alguien especial. ÚNICO.
Con libreto de Rogelio Sinán, música de Gonzalo Brenes, La Cucarachita Mandinga coqueteó, rio, cantó, zapateó... se rehusó a ser comprada con lisonjas por quienes no tenían buenas intenciones y querían aprovecharse de ella.
Sintió que el único de corazón puro era el Ratón Pérez (papel que hace Peter Demas Estripeaut), quien además de buen verbo tenía buena pinta, buena voz y era un caballero a carta cabal. Fue amor a primera vista.
Según destacó la coordinadora de producción, la Sra. Gerbaud de Fábrega: Panamá tiene algo de Cucarachita; otros países la han pretendido, atraídos por la riqueza y belleza de nuestras tierras. Nos han ofrecido el cielo, nos han seducido con promesas. Pero la historia nos cuenta que supimos protegernos y luchar para mantener nuestra soberanía.