El cáncer le abrió los ojos
Una nueva vida. Sentirse morir y tomar un nuevo escalón de vida, así resume Karen Chalmers la dura situación que le tocó atravesar hace pocos meses, cuando el cáncer cérvico-uterino en etapa 1 tocó a su puerta.
La carismática "fula" cuenta que en mayo pasado se realizó su examen rutinario de papanicolau y los resultados salieron negativos, pero ella decidió no hacer caso a lo que había arrojado el mismo y decidió consultar a diversos médicos. "Yo empecé a presentar síntomas como sangrados irregulares, fuertes cólicos como si fuese a dar a luz, hasta que me dieron un diagnóstico certero", añadió.
No es de extrañarse, pues, que cuando le mencionaron la palabra cáncer, lo primero que le vino a la mente fue: "Dios mío, ¿no voy a estar para mis cuatro hijos?". Pese a que los galenos le informaron que estaría mejor y recuperada al 100%, por su cabeza siempre pasó lo peor.
Pero ¿cómo esta enfermedad le cambió la vida? Afirma que tras pasar esta prueba de fe, ya no se preocupará por pendejadas. "Siempre he priorizado las cosas en mi vida, como mi familia, y hoy día lo valido aún más. Uno no puedo volverse loco por pequeñeces cuando lo realmente importante es la familia y estar sano", puntualiza la presentadora de TV.
Su tratamiento duró cinco semanas, tiempo que consideró sumamente difícil. Chalmers nunca imaginó que llegaría a recibir quimioterapia y radioterapia. "El protocolo del tratamiento mundial del cáncer cérvico-uterino consiste en 28 sesiones de radioterapia, que es lo más fuerte, y cinco sesiones de quimioterapia una a la semana y los lunes me tocaba quimio. La quimio era una dosis muy baja de un medicamento cuyo nombre es cisplatino, que no te da tantos efectos secundarios; a mí nunca se me cayó el cabello", narró.
Durante su ausencia en la pantalla, surgieron muchas especulaciones, pero la comunicadora no escondió nada de lo que le pasaba a su familia y amigos.
Sus hijos se convirtieron en sus mejores aliados durante todo el proceso de recuperación. La consentían en todo, y su hija mayor fue su chofer personal.
Entre algunos ajustes que ha tenido que hacer en su vida diaria está no tomar tanto sol por la cantidad de radioterapia que recibió, pero en la alimentación no tuvo que hacer grandes cambios, ella siempre ha sido una mujer saludable y amante del ejercicio.
De manera chistosa, la "fula" cuenta que mientras se sometía a sus tratamientos le daba pena con otras pacientes. "Conocí a mujeres que están peor que yo y con tipo de cáncer complicado, y yo quejándome... Esto me causaba vergüenza", dijo.