LA INFLUENCIA DE LAS TELENOVELAS
@luisgustavopty
Como todo en la vida, las telenovelas también han evolucionado. Aunque aún se hacen historias de la chica pobre que se enamora del rico y la suegra que le hace la vida imposible, con el pasar del tiempo se han sumado nuevos ingredientes a este género, que llegó para quedarse.
Ya no solo existe el drama y el romance, ahora también la comedia, la acción y el suspenso son los que abundan en nuestras pantallas. Temáticas actuales como la exitosa ¿Dónde está Elisa?, telenovela de suspenso, en la que desde del primer capítulo secuestran a la protagonista y se desarrollaba una intensa búsqueda con un final sorprendente, o Sin tetas no hay paraíso, historia extraída de un libro que narra la vida de una menor de edad que por aumentarse sus senos fue capaz de vender su virginidad y adentrarse al mundo de las prepagos y el narcotráfico.
La telenovela ha sido tema de discusión a nivel mundial, genera polémica en ciertos casos, por tocar temas como abuso de menores, incesto, tráfico de personas, prostitución, adulterio, violación, etc. Hay que dejar algo bien claro, las telenovelas no se hicieron para educar, sino para entretener, aunque en los últimos años, con las narconovelas, están tratando de dejarnos el mensaje de que la vida fácil no nos lleva a ninguna parte, pero más bien creo que son simples excusas, porque todos, incluso los que eligen esa vida, saben a lo que se exponen.
Se ha demostrado que las telenovelas influyen en nuestras vidas, un ejemplo claro son las frases que nos dejan, quién no recuerda: Marce, maldita lisiada, pa su mecha, el diablo es puerco, me das miedo, Teresa, tan bella como malvada, entre otras.
Historias que han paralizado países en sus capítulos finales, como Cuna de lobos, Yo soy Betty, la fea, y en los últimos años Avenida Brasil, considerada por la revista Forbes como fenómeno televisivo.
Y a cuántos no han bautizado con nombres de sus artistas favoritas, o peor aún, con nombres de los personajes de alguna telenovela famosa, como por ejemplo, Cristal, Topacio, Rubí o cualquier piedra preciosa escrita por Delia Fiallo.
Yo aún recuerdo al Vido y a la Ciela en Elizabeth, con el final más triste que he visto, actualmente tengo la canción Ayúdala, de Mari Trini, y eso fue en 1981.
Lo cierto es que las telenovelas no pasarán de moda, porque cuentan historias de amor, y aunque digan lo contrario, a los seres humanos nos gusta soñar con el amor, por eso es que vivimos muy de cerca lo que pasa con sus protagonistas. Y tú, ¿qué has hecho por una telenovela?