Los 12 de DIAaDIA
El Titín
Cuando empezó a cranearse esta columna, la ex Directora de DIAaDIA y yo estábamos sentados en la cafetería de EPASA degustando uno de sus famosos cafés (de la cafetera de su redacción y que siempre le robé) y viendo televisión en un break que nos tomamos de 10 minutos. Ella me escuchó criticar lo que yo consideraba una incoherencia en ese momento que salía en pantalla 13. Me dijo y le dije que había ausencia de crítica de televisión en el país y que debíamos pensar en llenar ese vacío que había, tanto en televisión como en los diarios.
Ambos sabíamos que se generaría un fuerte cuestionamiento a la columna; por un lado, por ser firmada por un seudónimo y, por el otro, porque la gente que hace televisión, hasta ese momento eran y se creían, las vacas sagradas de la industria. Ellos estaban acostumbrados a criticar a todo el mundo, pero eran intocables. En las agencias de publicidad se sabía de la deficiencia de mucho de lo que sale en televisión, pero, con o sin seudónimo, nadie lo publicaba o decía, basado en un análisis del trabajo a cuadro de los talentos y no de ellos como personas.
Era de esperarse que unos más que otros rechazaran y se incomodaran con la columna porque estábamos, guste a quien le guste, frente a un espacio que generaba dolores de estómago. Un espacio por el que la directora de ese entonces del diario recibiría insultos públicos, reclamos en reuniones del gremio por parte de talentos de los medios televisivos o directores de noticias y hasta presión disimulada por parte de integrantes de la empresa por conocer quién era ese cabrón que despellejaba sin compasión a la televisión.
Aún recuerdo la molestia en pantalla, radio o vía twitter- de los Sres. Juan Carlos Tapia, Ubaldo Davis, Eddy Vásquez, Fernando Correa, Eloy Pincay o más recientemente Rony Vargas o los de las Sras. Sabrina Bacal, Romina Calvo, Wyznick Ortega, Birna Julissa Quintero, o más recientemente, Ingrid De Ycaza. Nunca respondí a un reclamo porque siempre supe que ellos tenían y tienen el mismo derecho a criticar mi trabajo; pero también recuerdo la apertura a la crítica o esas palabras de aliento de gente que sí comprendía la necesidad de una crítica seria co mo lo son el maestro Pedro Altamiranda, Maribel Cuervo de Paredes, Juan Carlos Barreiro, René Rizcalla, María Elena Barrios, Ricky Ramírez, Carlos Pasquini, inclusive Paulette Thomas, Agustín Clement y el personaje de La One Two a quienes critiqué muchísimo y duramente. Al final el tiempo, creo, demostró a la mayoría porque aún hay algunos con la piel muy sensible por creerse famosos/famosas- que no era ni es nada personal con ellos.
¿Por qué escribo de esto? Porque mañana DIAaDIA cumple 12 años de los cuales 6 yo he sido parte de ellos con la columna Aquí y Ahora y sería muy mal agradecido yo, si no hago un alto para, primero, unirme a esta celebración y segundo, agradecer, más que la confianza, la libertad absoluta con la que he escrito desde el día uno.
Desconozco si podría, con la libertad que aquí escribo, hacerlo en otro medio. Cuando este diario era propiedad de la Familia Arias, siempre tuve libertad absoluta para publicar lo que quisiera, a pesar de los reclamos que recibían por parte de ejecutivos de las televisoras. Seis años después mi agradecimiento es intacto a esa familia, muy en especial a Chayo Galindo, Pancho Arias y Ramón Vallarino. Cinco años después puedo decir que los nuevos directivos del diario no me han pedido ni sugerido ni osado insinuar que quite o ponga una sola letra en mis columnas por lo que también a ellos les agradezco la confianza en mi pluma y la libertad absoluta que tengo para publicar mis críticas y que sé muchas veces van hasta en contra de sus propios intereses televisivos.
DIAaDIA cumple mañana 12 años de los que sería yo muy mal ser humano y poco correcto si no agradezco también a la gran profesional Elizabeth Muñoz De Lao, exdirectora del diario por la confianza y defensa a este espacio y al Sr. Julio Ruiloba, exjefe de Redacción por cuidar este espacio y apoyarme sin preguntar nunca quién estaba detrás de él. A la Sra. Shanyda Peñalba, actual directora del periódico y a Didier Gil, subdirector, porque han respetado y defendido el acuerdo de confidencialidad y sobre todo, libertad que tengo desde el día 1 con este medio. Al Sr. Federico Brisky, gerente general del grupo por su apertura y reiterarme la libertad que tengo para publicar mis criticas. Al Sr. Luis Trujillo, editor de la Sección de Famosos que ha tenido no solo que aguantar reclamos injustos de la gente de los medios, sino que ha protegido esta columna como el profesional que es y también, a todo el equipo humano que trabaja en DIAaDIA por su respeto a pesar de que he publicado críticas que van contra el mismo diario. ¿Qué más libertad que esa puede quererse?
Guste o no el producto, DIAaDIA rompió patrones y abrió espacios que otros siguieron o imitaron. Aunque adelantado, me uno a las felicitaciones que sé mañana recibirán. Felicidades y GRACIAS, EN MAYÚSCULA.