Los Óscar y su metida de pata
La majestuosidad de la 89 entrega de los Premios Óscar se vio opacada por la tremenda equivocación que se dio al entregarle la estatuilla de mejor película a "La la land" cuando en realidad la ganadora era "Moonlight".
Tras una temporada de premios de alto contenido político, se esperaba que esta edición de los Óscar estuviera repleta de reproches al polémico magnate y sus controvertidas políticas, en especial las migratorias.
Los pronósticos se cumplieron y durante las casi 4 horas que duró la gala se escucharon los dardos a Trump de un acertado e inspirado Jimmy Kimmel como maestro de ceremonias, y de artistas como Barry Jenkins y Gael G. Bernal.
Con lo que nadie contaba, en cambio, fue con el desastroso final en el que Faye Dunaway y Warren Beatty proclamaron como vencedora al musical "La la land" cuando el premio le pertenecía a "Moonlight". El sobre que leyeron los actores le pertenecía a Emma Stone, ganadora a mejor actriz, por lo que dieron por hecho que la ganadora a mejor película era "La la land".
Antes de ese instante que oscureció toda la ceremonia, Trump fue el protagonista omnipresente de unos Óscar con mucho sabor político, que, no obstante, comenzaron de manera muy festiva con Justin Timberlake cantando "Can't Stop the Feeling!" entre el público para dar la bienvenida a Kimmel.
Otro de los instantes destacados fue cuando Kimmel, preocupado porque Trump no hubiera tuiteado nada durante la ceremonia teniendo en cuenta su gusto por las redes sociales, escribió en directo un mensaje en Twitter preguntándole si estaba "por ahí".
Entre presentaciones artísticas y chistes, los asistentes disfrutaron de comida, en su mayoría, golosinas caídas del cielo en pequeños paracaídas.
En esta edición hubo muy poca presencia latina en la ceremonia.