Messi y el A (H1N1)
O soy muy bruto o no comprendo nada. No comprendo que, teniendo en pantalla RPC y pantalla TVMax promociones institucionales sobre-y-en apoyo a nuestra selección mayor de fútbol en la Copa América Centenario, lo que más se escucha o insinúa de los narradores y comentaristas deportivos de esas mismas pantallas es, palabras más, palabras menos, el terror que les da el encuentro de esta noche entre Panamá contra Argentina y, sobre todo, que jugará Lionel Messi.
No lo comprendo porque suena a incongruencia hacer alarde, supuesto, de un apoyo a nuestra selección en sus pantallas y que lo que salga de su boca sea desconfianza o duda de que nuestra selección pueda enfrentarse de tú a tú, hacer un buen trabajo en el campo y ganarle a la de Argentina.
Sí, es verdad que nuestra selección se enfrentará a un equipo mundialista. A un equipo que se ha llevado la copa del mundo. A un equipo que tiene entre sus integrantes a uno de los mejores del mundo. A un equipo con muchísima más expertise en el campo que nuestra selección. Todo eso es verdad, pero ni así es coherente que los que llevan meses y años vendiéndoles a sus audiencias la esperanza de que tenemos un superequipo sean los primeros que están insinuando que no se puede lograr.
Que si es un partido duro. Que si es un partido difícil. Que si Panamá tiene poco "chance". Que si somos los menos favoritos del encuentro. Que si no estamos preparados. Que si "El Bolillo" no los tiene bien preparados. Que si un montón de comentarios nada optimistas que, podrán ser ciertos o no, pero desaniman precisamente a esa fanaticada que ellos mismos invitan a apoyar a la selección y que está, promocionado por ellos mismos y sus pantallas, ávida de un buen desempeño futbolístico. ¿Pero saben qué es lo peor? Que alimentan a quienes creen que la selección vale menos de dos reales.
Los primeros comentarios después del partido entre Panamá y Bolivia, más que exaltar el esfuerzo de la selección o hacerle las críticas correspondientes como profesionales del periodismo deportivo y no como fanáticos enloquecidos, fueron sobre "lo difícil" del encuentro contra Argentina. Ni "chance" de disfrutar el triunfo a su fanaticada le dieron, cuando ya indirectamente ponían en duda la capacidad del equipo panameño de enfrentarse al de los argentinos. Incoherencia televisiva en su máxima expresión.
Y no me refiero a que inflemos un globo o que desestimemos a un competidor porque no hay competencia pequeña. Pero si los que llevan meses haciendo soñar a una audiencia son los primeros que venden la desesperanza, entonces estamos ante una partida de hipócritas mentirosos que usan a la selección solo para intereses empresariales y para subir sus selfies junto a los jugadores a Twitter e Instagram.
Bueno sería que, independientemente de contra quién juega Panamá esta noche, sin inflar a nadie, sean coherentes entre lo que dicen esas pantallas de forma institucional y lo que dicen sus caras como talentos de ellas. La crítica es necesaria, pero la profesional, no esa que se hace con el hígado, con el corazón o con los nervios. Con sus "profesionales apreciaciones", más parecen vendernos que Lionel Messi va a contagiar de A (H1N1) al seleccionado panameño que ser las caras de las pantallas que tanto, dizque, cacarean el apoyo a la selección, jueguen contra quien jueguen.
Y escribiendo de A (H1N1) y de incongruencias, tengo que aprovechar el espacio para, por un lado, felicitar a casi todos los medios por la campaña de concienciación que han tenido para educar a la población sobre las medidas de prevención que todos debemos tomar para evitar esta enfermedad, pero también pedirles que seamos serios, que seamos responsables como medios y no utilizar un tema de salud nacional para politiquería periodística y alarmismo porque ahí pierde el país.
Es de vergüenza y de suprema irresponsabilidad algunos de los comentarios de los opinólogos antigobierno disfrazados de periodistas-presentadores; tan de vergüenza como los bumpers que utilizan los noticiarios con musicalización alarmista que no aportan en nada a la prevención y sí al miedo y a la zozobra.
Tenemos la obligación de informar los hechos y de hacer los llamados respectivos usando las fuentes orales para ello. No tomando partido, como ya parece costumbre en algunos. Todo lo demás es show, es campaña y no es periodismo. Seamos serios, pero sobre todo, responsables. No convirtamos los medios en la peor de las epidemias.
Entonces estamos ante una partida de hipócritas mentirosos que usan a la selección