Noche de jazz con acordeón y tambores
Una mezcla de tambores, percusión y acordeón marcó el ritmo del especial toque panameño.
La cuarta noche del Panamá Jazz Festival estaba llena de expectativas, no solo porque verían a dos grandes músicos, sino porque el estadounidense lo haría con ritmo latino y el panameño, representante de la música típica, con ritmo de jazz.
El primero en subir al escenario fue John Patitucci, nacido en Brooklyn, New York, y distinguido por ejecutar con maestría su contrabajo en el jazz; estaba proyectado que esa noche actuaría con el Latin Project del Berklee Global Jazz Institute, en clásico latin jazz, pero sorpresivamente, en la segunda pieza reemplazó a los chicos. Él invitó a Danilo Pérez al piano, quien introdujo acordes de mayor intensidad rítmica, para luego dirigir a su padre en la interpretación de un bolero.
Reconocido como el Arquitecto del lenguaje y sonido del jazz, probó que su atrevimiento musical continúa al llamar al escenario a Óscar Cruz y otros músicos nacionales, quienes iniciaron una descarga que denominó Afro blues.
Con Danilo Pérez en los timbales y Óscar en sus congas, alternando instrumentos de percusión menor, el emblemático bajista intercambió una y otra vez su contrabajo por el bajo eléctrico, incorporándose al ritmo de tambores que provocaron efusivos aplausos.
Llegó el turno de Osvaldo Ayala, quien al dirigirse a la concurrencia dando las gracias por acompañarle con sala llena, confesó que el Transístmico Project, propuesto por el guitarrista Billy Herron, lo sacó de su zona de confort.
Con músicos de diferentes países y algunos locales, entre ellos los hermanos Cruz, de LA KSHAMBA, en congas y percusión, sumados a Lloyd Gallimore, de los Beacher, en el piano, el Transístmico Project con Osvaldo Ayala irrumpió en el escenario con un solo de tambores, al que poco a poco se fueron incorporando los demás instrumentos.
Lo que sus productores definen como un recorrido por la música de las diferentes etnias del país y las influencias melódicas de la herencia afro y española, mezcladas con el rock y el jazz, hizo de esta presentación, con originales arreglos para canciones de Osvaldo, como Anhelos, Ojos verdes y Sin tu presencia, una exquisita mezcla ecléctica de ritmos y sonidos. La verdad es que fue una noche mágica.