Panamá conoció lo que es ser un héroe
Ver Héroes por Panamá y no salir inspirado, es imposible.
El enorme corazón y la vocación de servir de las personas a las que este proyecto busca para ayudarlas con sus causas van más allá del entendimiento de muchos.
Fue una gala en la que se les hizo homenaje a los verdaderos héroes de nuestro país, aquellos que desde el anonimato y muchas veces sacrificando más de lo que podemos ver, luchan por ayudar a quienes más lo necesitan, aquellos que a veces con una sola sonrisa reciben la luz que les falta.
No es mucho decir que todos merecían ganar. Causas que dejaban claro que, sin importar los impedimentos que puedan tener, esos diez guerreros dan la milla extra. Luchan por la vida, por la justicia, por la equidad, por los que no tienen voz, por ellos mismos y por los demás; no hubo ninguno que no demostrara cuánto merecía todo el apoyo que se le pueda brindar.
Como ya he mencionado, los diez son dignos de reconocimiento, sin embargo, debo destacar al ganador de la noche, Edelgar Macre, de Club Samurai, quien a través de las artes marciales ha salvado la vida de muchos jóvenes, en un proyec to que empezó con cinco alumnos y ahora apoya a más de trescientos.
Y he de darle un espacio especial a Liezel Robles, de Oak Stories, quien nos hizo decir a todo pulmón el cáncer no gana. Muchos rompieron en llanto cuando se despojó de su heroísmo para decir de manera muy humilde: Más es lo que recibo que lo que doy cuando logro ayudar a alguien.