Waldo, el colombo-panameño que pasó de la incertidumbre a poner su arte en manos de ídolos mundiales
Tras perder su trabajo y con una hija en camino, apostó por su talento. Hoy, su arte ha cruzado fronteras y llegado a nombres que mueven al mundo.
Hay momentos en los que la vida no te deja muchas opciones. O resuelves… o te quedas atrás. A Waldo le tocó uno de esos. Se quedó sin trabajo justo cuando venía su hija en camino, y en medio de esa situación encontró una idea artística que, sin saberlo, terminaría cambiándole la vida. Hoy, su arte ha llegado a Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, IShowSpeed, entre otros grandes nombres del deporte y el espectáculo.
Un talento que siempre estuvo ahí
Día a Día conversó con Orlando García, nombre de pila de este artista colombo-panameño, quien llegó a Panamá con apenas siete años y hoy, a sus 37, suma más de 15 años en el mundo creativo como productor audiovisual. Pero su relación con el arte no empezó ahí. Viene desde niño, desde casa, viendo a su padre pintar y creciendo con esa necesidad de dibujar todo lo que tenía al frente desde los cuatro años.
Durante mucho tiempo, el arte fue parte de su vida… pero no necesariamente su camino. Hasta que todo cambió.
Cuando no hay plan B
Esa pasión tomó otro peso cuando se quedó sin trabajo. No era solo un momento difícil, era un momento límite. Con una hija en camino, lo que antes era talento se convirtió en la única opción real para salir adelante.
Sin tener todo resuelto, decidió moverse porque había que comer, cuentas por pagar y recibir a una bebé. Con el apoyo de su esposa compró materiales básicos y algunas zapatillas sencillas. Empezó a pintar, primero sobre calzado, y con el tiempo también sobre chaquetas, bolsos y otras piezas que se fueron convirtiendo en su nuevo lienzo. Subía su trabajo a redes sin saber si alguien iba a responder.
Hasta que alguien respondió. Ese primer cliente no solo significó una venta, significó que sí había una oportunidad. Y desde ahí no soltó. Aunque al inicio el costo de su arte era muy por debajo de lo normal
Encontrar su propio estilo
Con el tiempo, lo que empezó como necesidad comenzó a tomar forma. Su trabajo empezó a moverse, a llamar la atención, pero sobre todo a diferenciarse. No era solo pintar zapatillas, era cómo las pintaba.
Waldo no empieza una pieza pensando en colores o diseños al azar. Empieza por la persona. Qué le gusta, qué quiere decir, qué representa esa pieza, ya sea un par de zapatillas, una chaqueta o cualquier artículo que pase por sus manos. A partir de ahí construye.
Hay días donde todo fluye y en horas tiene un resultado. Y hay otros donde el proceso pide pausa, ajustes, volver a empezar. Porque más que entregar rápido, su enfoque siempre ha sido entregar algo que conecte de verdad con quien lo va a usar.
El momento que cambió el juego
Esa constancia lo llevó a un punto clave. Su talento llamó la atención de Nike en Panamá, donde terminó convirtiéndose en artista oficial, trabajando en tiendas y eventos. Luego, su arte también fue respaldado por Dolce & Gabbana.
Ahí todo cambió.
Su nombre empezó a moverse en otro nivel. Su bandeja de mensajes dejó de ser la misma. De repente, quienes lo buscaban no eran solo clientes, eran figuras que él mismo admiraba.
A través de esta gran vitrina, Orlando ha llegado a grandes deportistas, futbolistas élite como Messi, Cristiano Ronaldo, Falcao, Vinicius Jr., Marco Reus, Luis Suárez, Jordi Alba, Sergio Busquets. Veteranos como "Matador" Alberto kempes, Maxi Rodríguez y la mayoría de los futbolistas de la Selección de Panamá.
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Además, jugadores de la grandes ligas de béisbol como José "Chema" Caballero, Wilfredo Pereira, entre otros; también la estrella de la NBA como Donovan Mitchel. La leyenda panameña del boxeo Roberto Duran. Y también a unos de los más grandes streamer del mundo I Show Speed.
En el mundo de la música también le ha llegado como artistas Sech, Mike Tower, Rubén Blades, Beéle, Ryan Castro y varios cantantes locales.
Pero más allá de los nombres, hubo momentos que lo marcaron. Como trabajar piezas para Messi y Cristiano, no solo por lo que representan, sino por la presión de saber que su trabajo iba a llegar a ellos.
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"Las piezas más complicadas por las texturas del calzado y por la cantidad de elementos fueron las que le hice a los dos GOAT Lionel Messi y Cristiano Ronaldo y más por el nerviosismo del saber que eran para ellos", explicó.
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Estar listo para la oportunidad
Nada de eso fue casualidad. Orlando entendió algo clave, las oportunidades no siempre llegan, a veces se buscan.
Cuando Messi llegó a Panamá con el Inter Miami, se movió hasta lograr entrar al Rommel Fernández y entregarle su trabajo. Con Cristiano, la conexión se dio a través de un amigo que hizo posible que sus tacos personalizados llegaran a sus manos.
Y con IShowSpeed hizo lo mismo. Un día antes de su llegada compró una camiseta, la intervino esa misma noche y al día siguiente logró entregársela.
"...esa misma noche pinté a Cristiano y a Lufy (One Piece) sus dos personajes favoritos y gracias a mi amigo Austin que trabajaba en la Alcaldía, me dio el paso para poder llegarle a Speed. Todo es gracias a los contactos que he logrado en esta bonita carrera de artista", dijo.
Lo que vino después fue otro nivel. Speed la usó en "streams", en su cumpleaños, en momentos virales junto a creadores como MrBeast e Ibai. Millones de personas viendo su arte sin saber de dónde venía.
"...Para mí fue un gran regocijo al ver esto y saber que primero le gustó mucho mi regalo y que millones y millones de personas vieron mi arte en esos 'stream'!", compartió.
Lo que viene
Hoy, Orlando sabe que ha avanzado, pero no se queda ahí. Quiere más. Más alcance, más países, más conexiones. Porque si algo tiene claro, es que todo empezó en uno de los momentos más difíciles de su vida. Y que si no se rendía ahí, no tenía sentido rendirse ahora.
Y si pudiera hablar con ese Waldo que estaba empezando, con dudas, sin recursos y con todo en contra, le diría que no se rinda. Que incluso cuando parezca imposible vivir de pintar un par de zapatillas, siga intentando. Que todo ese esfuerzo va a valer la pena.
Que va a llegar lejos, más de lo que imagina. Que podrá darle una buena vida a su familia, que a sus hijos no les va a faltar nada. Que esas noches largas, esas dudas y ese cansancio tienen sentido.
Y que, al final, todo eso que hoy parece cuesta arriba… muy pronto va a empezar a dar resultados.