El náufrago llegó agotado
José Salvador Alvarenga regresó el martes por la noche al lugar donde aprendió a amar el mar, pero el cansancio y los nervios le impidieron hablar a la multitud que fue a recibirlo.
En una silla de ruedas y vestido con una camiseta azul oscuro, pantalón caqui y tenis blancos, fue presentado por el canciller salvadoreño, Jaime Miranda, a la multitud. Alvarenga tomó el micrófono y trató de hablar, pero se llevó las manos al rostro y no pudo decir palabra, abrumado por el agotamiento y la emoción.
El canciller Miranda se dirigió entonces a los presentes: Pedimos su comprensión, ha sido un viaje agotador. Nuestro Salvador ha protagonizado una sorprendente travesía por el Pacífico y, finalmente, se encuentra de regreso en su tierra. Posteriormente, Alvarenga fue llevado al Hospital San Rafael, donde se le realizarán diversos exámenes.
El doctor Yeerles Ramírez dijo que se le practicó una radiología, tomografía cerebral, radiografía de tórax, ultrasonografía, ultrasonografía abdominal y renal, además de un electrocardiograma.
De las pruebas se desprendió que el náufrago padece anemia.