Miles quedan sin hogares
El río Paraguay continuó con su crecida al alcanzar los 7.15 metros de profundidad en Asunción, uno de los puntos más afectados, lo que forzó a algunos de los desplazados a moverse de nuevo hacia terrenos más altos.
Mientras perros, gatos, gallinas y hasta cerdos sobreviven en los tejados de las casas rodeadas de agua por las inundaciones, en espera de que vuelvan sus dueños o de que alguien, en un bote, les lleve algo de comer.
Sus propietarios, gente pobre que vive en barrios en las márgenes del río Paraguay conocidos como bañados, abandonaron a sus mascotas ante el avance de las aguas, que han provocado el desplazamiento de más de 75,000 personas en la capital y unas 230,000 en todo el país. No hay espacio para ellos en los hacinados asentamientos improvisados en las aceras y las plazas donde muchos de los evacuados han montado sus refugios precarios.
A los pobres se les tiene que aceptar con todos sus animales, pero el Municipio no deja vivir con ellos en las calles, se lamentó Lucio Oviedo, de 44 años.