Nuevos disturbios
La crisis política en Ucrania se intensificó claramente ayer, con al menos nueve muertos y decenas de heridos durante enfrentamientos violentos entre manifestantes antigubernamentales y la policía en Kiev, la capital.
Los enfrentamientos estallaron frente al Parlamento después de que la oposición acusó al Gobierno de no hacer caso a sus demandas, incluso después de casi tres meses de protestas que han paralizado la capital. Fueron los peores hechos de violencia desde que comenzaron las protestas a finales de noviembre.
Al caer la noche, los líderes de la oposición advirtieron que las fuerzas de seguridad podrían estar preparándose para desbaratar un amplio campamento de protesta en la Plaza de la Independencia de Kiev. Las fuerzas de seguridad advirtieron que restablecerían el orden en las calles y cerraron las estaciones del metro de la ciudad.
La policía antimotines avanzó hacia los manifestantes con cañones hidrantes y granadas de aturdimiento. Miles de manifestantes acudieron a la plaza para defender el campamento, ante la sensación de que la crisis se acercaba un punto de inflexión.
Vemos que este régimen ha comenzado a dispararle a la gente. Quieren hundir Ucrania en la sangre. No vamos a ceder a una sola provocación, dijo a los manifestantes el líder de la oposición Arseniy Yatsenyuk. No vamos a dar un paso atrás en esta plaza. No tenemos a dónde retirarnos. Ucrania está detrás de nosotros y el futuro de Ucrania está delante de nosotros.
Los enfrentamientos redujeron las esperanzas de una solución inminente a la crisis política y alimentaron las tensiones, que comenzaron a subir luego de nuevas medidas por parte de Rusia y la Unión Europea para ganar influencia en esta antigua república soviética.
Las protestas comenzaron en noviembre, cuando el presidente Viktor Yanukovich congeló los vínculos con la Unión Europea (UE) a cambio de un rescate financiero de Rusia por 15,000 millones de dólares, pero las maniobras políticas continuaron y Moscú suspendió sus pagos.