Prueba de fuego
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, enfrenta en esta semana una verdadera prueba de fuego, con dos votaciones decisivas, en sus esfuerzos para impedir que el Congreso le abra un juicio político con fines destituyentes.
El Gobierno y la oposición siguieron este domingo cabildeando votos de cara a la votación de este lunes, en la que la Comisión Especial de 65 diputados creada por el Congreso para definir si existen méritos jurídicos para el probable juicio decidirá si aprueba en que su instructor recomienda darle continuidad al proceso.
Como ambas partes dan por hecho que la apertura del juicio será respaldada por la Comisión Especial, las negociaciones tienen como fondo la votación inicialmente prevista para el próximo viernes, que puede prolongarse a sábado y a domingo, en que el plenario de la Cámara de Diputados se pronunciará sobre el juicio.
El proceso seguirá adelante si es apoyado hoy por la mayoría simple en la Comisión Especial, pero solo será remitido al Senado con el respaldo de la mayoría calificada de dos tercios (342 de 513 votos) en el plenario de la Cámara baja.
El Gobierno está intentando garantizar los votos que le faltan entre partidos medianos de centro.
Al menos cuatro partidos que suman 94 votos ya se pronunciaron favor de Dilma Rousseff.